EVALUACIÓN EN GRAN ESCALA Y EVALUACIÓN EN AULA
Felipe Martínez Rizo
En su forma más conocida, la evaluación educativa no es algo reciente. La tarea del maestro, en su interacción cotidiana con los alumnos, ha incluido siempre, como una dimensión fundamental, el evaluar los avances de cada uno.
En las formas tradicionales de enseñanza que prevalecieron hasta bien entrado el siglo XIX, cuando surgieron los sistemas educativos de concepción moderna con los que estamos familiarizados –con cobertura que tendía a ser universal y, por ello, con muchos alumnos, organizados en grados de edad y avance similar— la tarea de los maestros era más de evaluación que de docencia. En las escuelitas en que un dómine atendía a una docena de chicos de distintas edades y niveles, para enseñarles a leer, escribir, contar y rezar, la lección magistral estaba ausente; el trabajo del maestro se limitaba fundamentalmente a tomar la lección a cada alumno, indicándole luego la siguiente tarea, en función de su avance.
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