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Aprender y aprehender: la construcción de ciudadanía desde la educación

 

José Bonifacio Barba —profesor del Departamento de Educación de la Universidad Autónoma de Aguascalientes y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, así como del Consejo Mexicano de Investigación Educativa, A. C.— explica, en entrevista para la Gaceta, la importancia de los valores en la Reforma Educativa y por qué la educación cívica y ética es fundamental para formar mejores ciudadanos.

En México, la enseñanza de valores siempre ha estado presente en el currículo, pues no puede haber uno que esté privado de éstos. A lo largo de la historia, la materia ha tenido distintos nombres: durante algún tiempo fue Educación Cívica, pero desde 1999 se llama Formación Cívica y Ética. En opinión del doctor José Bonifacio Barba, esto representa un avance, pues es un esfuerzo por hacer evidente el componente ético que se encuentra contenido en lo que es denominado como cívico cuando se trata de la formación ciudadana.

 

La Constitución y los valores que debe generar la educación más allá del artículo 3°

Para el investigador, la Reforma Educativa tuvo su origen, por un lado, en la serie de demandas de numerosas asociaciones civiles durante la campaña presidencial de 2012 y, por otro, en el interior del sistema político, con el Pacto por México, uno de cuyos acuerdos fue que el Estado recuperara la rectoría de la educación. Obtener esta rectoría implica orientarse hacia los valores sustantivos de la democracia.

 

—Hay una coincidencia. En cierta forma, cuando los partidos incluyeron eso en el Pacto por México, quizá no todos, pero sí algunos de ellos, estaban poniendo atención a la demanda social expresada sistemáticamente por las asociaciones civiles desde años atrás y no sólo en la coyuntura electoral de 2012.

El reto era que, a partir de dicha recuperación, la educación transmitiera y promoviera de forma eficaz los principios y valores expresados de manera fundamental en nuestra Constitución.

 

—La tarea que el Estado asumió es que la educación esté al servicio de los derechos que la Constitución reconoce, es decir, ocuparse con mayor consistencia gubernamental en garantizarlos. Este fortalecimiento de la acción gubernamental supone la intención de llevar a cabo una “formación del ciudadano”: una formación política-jurídica que permita al alumno de primaria, secundaria o bachillerato conocer cuál es el proyecto de Estado que México tiene. Lo anterior, puede realizarse si la política educativa se apoya en el enfoque humanista y ético que es consustancial a la Constitución, en tanto que establece la obligación de los gobernantes de respetar y proteger los derechos humanos. De esta forma, los educandos internalizarán, por medio de sus vivencias en el proceso de convivencia escolar, el conjunto de valores que sustentan a cada uno de los derechos y a todos ellos en tanto que forman una unidad filosófico-jurídica en torno a la justicia social. Esto les permitirá a los educandos transformarse en ciudadanos conscientes, críticos y demandantes respecto a la autoridad pública, así como adquirir coherencia en sus acciones dentro de la comunidad política. Es necesario aprender cuáles son mis derechos y los derechos del otro; qué significa cada uno como elemento del desarrollo de mi personalidad y de la identidad democrática. Sólo así los derechos se convertirán también en una obligación. Éste es un aprendizaje fundamental para cada persona y para la sociedad. De hecho, los juristas se refieren a los derechos reconocidos en la Constitución como derechos fundamentales.

 

El objetivo de la formación cívica y ética, explica Barba, fue echar a andar una transformación pedagógica: ocuparse de los valores de la democracia de manera primordialmente vivencial a diferencia de un enfoque que los presentara meramente como elementos de un código político. Es indispensable que los valores cívicos sean aprendidos por medio de la experiencia social en la escuela, la cual debe fomentarlos y explicar el significado de cada uno de ellos de forma que para cada estudiante, en su grado escolar, los valores se muestren como esenciales al propio desarrollo y al bienestar comunitario. En sus palabras:

 

 

—Vivir los valores en la escuela es la mejor manera de aprenderlos, y esto se complementa con la parte cognitiva.

¿Qué valores aprender y aprehender en la escuela los niños, niñas y jóvenes mexicanos?

Bonifacio Barba es claro al afirmar que existe un valor que es el sustento de todos los derechos humanos: la dignidad humana. Para ahondar en esto, retoma la Constitución:

—En el primer párrafo del artículo 1º se afirma que todos los ciudadanos en México gozarán de los derechos que nuestra Constitución reconoce. Luego, el último párrafo señala que se deberá evitar toda forma de exclusión por género, raza, religión, condición social, preferencias, etcétera. Uno podría preguntarse: ¿por qué esa repetición? Si empezó diciendo que todos los ciudadanos gozarán de los derechos que esta Constitución reconoce, ¿por qué terminar el artículo mencionando que se evitarán todas las formas de discriminación? Pues porque la realidad, la experiencia y la vida cotidiana nos indican que la declaración del párrafo primero es importante, pero también es fundamental afirmar lo que no debe hacerse, porque lo que está de por medio es el respeto a la dignidad de cada persona. No es el derecho en sí mismo lo valioso, sino la persona que se reconoce en ellos.

 

Y continúa:

 

—El artículo 3º enumera los criterios que deben guiar la educación y entre ellos se destaca uno: fortalecer el aprecio y el respeto por la dignidad humana. ¿Por qué eso? Entre otras cosas porque el artículo inicia afirmando que “toda persona tiene derecho a recibir educación”. Entonces, no puede impartirse educación —construir la oportunidad para el desarrollo de cada ciudadano—, si no se le aprecia y respeta. Por tanto, en el artículo 1º y en el artículo 3º tenemos la base de todo: en el primero, los derechos son el fundamento del Estado y de toda la convivencia en la sociedad mexicana, mientras que el tercero nos habla de que el proceso educativo, entre otras cosas, debe reconocer y respetar la dignidad y promover el respeto a los derechos.

 

En conclusión: la orientación de la experiencia escolar es formar a los niños, niñas y jóvenes para que sean ciudadanos que puedan vivir en esa sociedad de los derechos. Entre ambos artículos existe una integración conceptual y jurídica, la cual podemos relacionar con otros artículos que también se ocupan de distintos derechos.

Una construcción colectiva: el papel de los actores de la educación (Docentes, Directivos y ATP)

 

Los docentes, directivos escolares, supervisores, asesores técnico pedagógicos y directivos de todos los servicios educativos, ya sean de la jurisdicción federal o de la de los estados, son actores clave para que en las escuelas se trabaje con atención a los valores.

 

—Se puso mucho énfasis en la promoción y defensa de la Reforma Educativa, en la parte del magisterio y de los directivos, pero no en la parte de los valores, al menos no con la misma intensidad pública. Hace falta poner atención a este punto, de manera que los valores del proyecto educativo mexicano sean asegurados en el proceso de evaluación y de apoyo a la formación continua de los profesores. Un maestro posee una configuración de valores debido a su socialización como ciudadano en México, a su socialización profesional, a su experiencia como profesor. Éstos son sus valores personales. Lo deseable es que sean congruentes con los valores del proyecto de Estado democrático mexicano.

Sin embargo, explica, no se ha hecho hincapié en dicha área:

—Esta parte de la formación profesional es débil. Algunos maestros y maestras comentan: “No sabemos bien cómo formar los valores, cómo ocuparnos de manera eficaz de la unidad de currículo llamada Formación Cívica y Ética”. De hecho, si vemos el currículo, a las Matemáticas se le dedican más horas que a la Formación. Existe esa tradición en el sistema educativo y tiene un efecto en lo que la escuela logra. Es importante que se le dedique, como señal de importancia, las mismas horas a la Formación Cívica y Ética que a las Matemáticas. Nadie duda de que las Matemáticas son importantes, ¿y qué pensamos de la Formación Cívica y Ética?

El entrevistado afirma que las autoridades educativas deben revisar esto con el objetivo de fortalecer y hacer más consistente la vida democrática del país, así como de promover que los ciudadanos seamos más respetuosos con los derechos. Ésta es una de las necesidades más importantes de la sociedad mexicana; es vital.

 

Los valores de la educación y su incorporación en la Reforma Educativa

Antes parecía que la educación cívica se concentraba en la enseñanza de las leyes y la parte normativa, pero sin duda hubo maestros y maestras que formaron valores ciudadanos. Actualmente, el Nuevo Modelo Educativo (NME) considera como fundamento el componente jurídico, pero falta asegurarse de que los valores sean presentados al alumno tanto en la convivencia como en su carácter cognitivo.

 

—Durante este ciclo escolar, algunos cientos de escuelas van a hacer una especie de prueba o preaplicación del nme que será obligatorio para la educación básica y media superior en el ciclo escolar 2018-2019. La experiencia de estos planteles permitirá observar qué ocurre con la parte de los valores. El nuevo modelo dará continuidad a un esfuerzo que comenzó en el gobierno de Ernesto Zedillo y que se ha prolongado con mayor o menor éxito en los siguientes gobiernos. Dicho modelo es fundamental, pues tiene a la Constitución como origen de su relevancia. Ese núcleo de principios y valores ya existía, pero la reforma se llevó a cabo precisamente para que este punto recibiera mayor atención en los procesos educativos.

Es decir, más que tratarse de una reforma de la educación se trata de una reforma para la educación, una reforma que da fortaleza a muchos elementos que garantizan que este derecho se cumpla. Es importante mantener este enfoque; no le resta mérito a todo lo que se ha hecho, sino que se encamina al mismo objetivo.

 

El papel de la Evaluación Educativa hacia 2018

La administración federal actual concluirá su labor en la primera parte del ciclo escolar 2018-2019, dejando ya en marcha la Reforma Educativa. Al respecto, Barba menciona:

—Espero que todas las mujeres y los hombres que lleguen al Ejecutivo y al Legislativo en los gobiernos federal y estatales vean la Reforma como algo que debe ser sostenido, pues está hecha para garantizar el derecho a la educación y contribuir a transformar la convivencia social.

 

La Reforma Educativa no está sujeta a las ideologías de los partidos, pues en sus principios jurídicos es un asunto constitucional y debe tratarse como tal. Se requiere que todos aprecien la educación como algo que hay que respetar, no como algo que cada quien puede hacer a su modo.

El investigador reconoce que el proyecto de la Reforma Educativa —como toda reforma— necesita ajustes. El Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes, junto con otros instrumentos de la política educativa, aportará elementos importantes para evaluar a los estudiantes en Formación Cívicay Ética. Los valores en la educación también deben fortalecerse por medio de la evaluación:

 

—A finales de este año se van a conocer los resultados de la evaluación de la educación cívica que se lleva a cabo en varios países de América. Será información importante para ver dónde nos encontramos, como sociedad mexicana, en lo referente a la formación ciudadana de nuestros alumnos en las escuelas.

 

El Nuevo Modelo Educativo define educación para la ciudadanía como: la promoción del desarrollo de conocimientos, habilidades, actitudes y valores necesarios para la participación cívica y política en la democracia. Dicha formación implica un abordaje integral de contenidos específicos en asignaturas como Formación Cívica y Ética o Historia; la transversalidad con otras asignaturas; los métodos de enseñanza aprendizaje; la organización de la escuela, y la vinculación con padres y madres de familia y sociedad civil (SEP, 2017).

 

Con el tiempo, dice Bonifacio Barba, el papel de la evaluación será el de un instrumento para fortalecer lo iniciado, pero insiste en que no debe cambiarse la esencia actual de la reforma, garantizar el derecho a la educación:

—Es posible que el nuevo responsable del poder Ejecutivo quiera enfatizar un aspecto que fortalezca la evaluación o algún otro que, a su juicio, deba ser recuperado de la Reforma que está en curso. Al legislativo llegará un conjunto de personas que recibirá un proceso en curso, y es necesario que se comprometa con aquello que ya se trabajó en estos años. Será una prueba para mostrar que efectivamente se puede hacer la distinción entre partido político y Estado mexicano, entre proyecto de partido y Constitución del Estado mexicano.

 

Barba concluye la entrevista con esta reflexión, a la espera de que, en el futuro que es cada día, en México se formen ciudadanos con valores tanto en la familia como en la escuela, los cuales fortalezcan la vida democrática del país sin que los intereses partidistas interfieran con todo lo que ya se ha logrado. No deben interferir, pues los partidos políticos deben actuar como “entidades de interés público”, conforme al artículo 41 de nuestra Constitución. Ellos también deben reformarse.

 

Entrevista: Lizbeth Torres Alvarado
Referencia
SEP (2017). Modelo Educativo para la Educación Obligatoria. México: SEP.

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