Alumnos preparados para la democracia

Una de las grandes preocupaciones de la mayor parte de los sistemas educativos en el mundo es la formación efectiva en los valores de la democracia, así como preparar a los estudiantes para el ejercicio responsable de la ciudadanía. Esto quiere decir instalar en las alumnas y los alumnos conocimientos y habilidades en torno a la solución pacífica de conflictos, el apego a la legalidad, la participación ciudadana, etcétera.

Por Verónica Leticia Ojeda

Educación para la democracia y el desarrollo de México

En nuestro país, ésta no es una tarea fácil considerando lo que la Estrategia Nacional de Cultura Cívica (ENCCÍVICA), publicada en 2016 por el Instituto Nacional Electoral (INE), ha definido como “el desencanto con la democracia”. A finales del siglo XX, México experimentó una importante transición política, pasando de un régimen de partido hegemónico de más de setenta años a la alternancia política. Aunque este nuevo escenario, conquistado por la vía electoral, redistribuyó el poder público, no garantizó el ejercicio democrático de la autoridad:

Las tradiciones del régimen anterior, aun en medio de la pluralidad partidaria, se mantuvieron vigentes, y la sociedad no encontró en el nuevo régimen medios suficientes para participar de manera activa, pacífica y eficaz en el diseño de políticas públicas, en su ejecución o en el control de sus resultados (INE, 2016 p. 87).

Preguntarnos qué origina nuestra suspicacia respecto de la democracia arroja muchas respuestas y muy complejas. Una de las principales quizá sea la distancia entre clase política y sociedad civil. Es decir, que el eje gravitacional de la democracia mexicana han sido las élites políticas y económicas en torno de las cuales se ha levantado un cerco de difícil penetración para los ciudadanos de a pie. Así pues, la participación y el disenso han encontrado vías de manifestación limitadas e incluso peligrosas mediante la solución violenta de conflictos mediante canales extrainstitucionales como, por ejemplo, el fenómeno de las autodefensas o policías comunitarias.

En este contexto, llama la atención que 38% de los jóvenes mexicanos considere que es malo que se permita criticar al gobierno y que 11% estime que es malo que se permita protestar cuando una ley es injusta. Estos son los resultados arrojados por el Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana (ICCS, por sus siglas en inglés o Cívica en México) realizado en 2016 a alumnos de segundo de secundaria en 22 países. El propósito de Cívica fue sondear qué tan preparados se encuentran los jóvenes para asumir su papel como ciudadanos, considerando tanto su nivel de aprendizaje en temas cívicos como su compromiso hacia diferentes temas sociales.

¿Por qué casi 40% de los participantes en el estudio considera que no es bueno que se permita criticar al gobierno? ¿Acaso consideran que no tiene ningún sentido en tanto que no reporta ningún resultado? ¿O se trata de algo más profundo… como temor a las posibles represalias? En el imaginario de los jóvenes quizá anida el hecho de que, entre 2013 y 2017, han desaparecido más de 19 mil personas en México y sólo en ese último año fueron asesinados 12 periodistas, convirtiendo a nuestro país en el más peligroso para ejercer esta profesión.

Esto reviste especial importancia si pensamos que, precisamente, tres de los aprendizajes esperados de la asignatura de Formación Cívica y Ética de segundo de secundaria son los siguientes:

el alumno analiza críticamente el funcionamiento del sistema político mexicano, de acuerdo con los principios, mecanismos y procedimientos de la democracia;
comprende que, en la democracia, la participación organizada con otras personas contribuye a resolver necesidades colectivas y a defender la dignidad humana; y
construye una visión crítica de las dimensiones política, civil y social de la participación ciudadana.

Por tanto, tal vez convendría replantear estos temas, no sin antes cuestionarnos: ¿nuestros alumnos están preparados para ejercer la ciudadanía y la participación democrática?, ¿comprenden la importancia de que se permita “criticar al gobierno” como un ejercicio de la libertad y la participación organizada?, ¿por qué poco más de 10% de los jóvenes mexicanos cree que está mal protestar cuando una ley es injusta?

Fuentes:

Aroche Aguilar, E. (2017, 14 de noviembre). Los casos de desaparecidos, una tendencia constante entre los sexenios de EPN y Calderón. Animal Político. Recuperado el 18 de julio de 2018, de: https://www.animalpolitico.com/2017/11/epn-desaparecidos-calderon/

INE. Instituto Nacional Electoral (2016). Estrategia Nacional de Cultura Cívica 2017-2023. México: autor. Recuperado el 18 de julio de 2018, de: http://portalanterior.ine.mx/archivos2/portal/historico/contenido/recursos/IFE-v2/DECEYEC/DECEYEC-Varios/2016/ENCCIVICA-14-10-2016.pdf

INEE. Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (2017). Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana (ICCS, 2016). Informe nacional de resultados. México: autor. Recuperado el 18 de julio de 2018, de: http://publicaciones.inee.edu.mx/buscadorPub/P2/A/332/P2A332.pdf

Nicolai, A. (2017, 27 de diciembre). México: el país más peligroso para ser periodista en el mundo. El Universal. Recuperado el 18 de julio de 2018, de: http://www.eluniversal.com.mx/colaboracion/el-apunte/mexico-el-pais-mas-peligroso-para-ser-periodista-en-el-mundo

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