Cómo se piensa la calidad de la educación en Hidalgo, Guanajuato, Veracruz, Baja California y Durango

Funcionarios de Hidalgo, Guanajuato, Veracruz, Baja California y Durango hablan sobre cómo se piensa la calidad de la educación y comparten cómo determinaron proyectos y metas para que, a través de sus Programas Estatales de Evaluación y Mejora Educativa (PEEME), se cierren las principales brechas educativas en sus entidades. Este abordaje incluye la explicación del contexto, el diagnóstico y las soluciones implementadas.

Concepto de calidad en la educación

Para las autoridades de Hidalgo, explica José Luis Álvarez Fuentes, coordinador del PEEME de la entidad, la educación impartida en el estado debe ser inclusiva, equitativa y de calidad. Su objetivo es desarrollar conocimientos, aptitudes, actitudes, competencias y los valores necesarios para enfrentar los desafíos mundiales y locales. En este sentido, la educación de calidad promueve el pensamiento crítico y sistemático, la resolución de problemas, la creatividad, el trabajo colaborativo y la toma de decisiones.

En Guanajuato, de acuerdo con lo que expresa David Raúl Uribe García —director de Evaluación de Logro y Procesos Educativos de la Secretaría de Educación del estado—, las acciones educativas se encaminan a lo establecido en la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (LINEE), que define la calidad en la materia como la cualidad de un sistema educativo que integra la relevancia, pertinencia, equidad, eficiencia, eficacia, impacto y suficiencia. Siguiendo tales principios, las autoridades del estado han definido una estrategia denominada Compromiso, Responsabilidad y Efectividad en la Escuela (CREE), con el fin de asegurar las condiciones indispensables para el aprovechamiento máximo de los estudiantes.

Patricia Iris Viveros Acosta, jefa de Departamento de Programas y Centros Escolares en la Subdirección de Evaluación de la Secretaría de Educación de Veracruz, señala que la entidad asume que la infraestructura, equipamiento, materiales educativos, estrategias de aprendizaje, gestión escolar e intervención de los actores deben orientarse al máximo logro del aprendizaje de los alumnos. En el estado —asegura— se reconocen las dimensiones de la calidad educativa establecidas por el INEE, las cuales deben cumplirse bajo la perspectiva de que la educación es un derecho humano.

En Baja California se brindan servicios educativos para toda la población que lo demande, dice Emma Sandoval Godínez, responsable del seguimiento del PEEME, el Programa de Educación alineado al Plan Nacional de Desarrollo, del Programa Sectorial Federal y del Programa Estatal de Desarrollo 2014-2019. Por ello, el estado busca proveer una educación integral, que cumpla con la relevancia y pertinencia que la sociedad exige, y con generar las condiciones para propiciar una mayor cobertura con inclusión y equidad educativas.

En Durango, Guadalupe Madrigal Olivas, coordinadora de Actualización y Capacitación Docente en la Subdirección de Educación Primaria, coordinadora estatal de “La escuela al centro” y enlace del PEEME y PRONAEME, precisa que, junto con las dimensiones de calidad educativa propuestas por el INEE, es importante considerar los criterios de disponibilidad, accesibilidad, adaptabilidad y aceptabilidad, lo que permite evidenciar avances y dificultades en la oferta de una educación de calidad.

La construcción de la calidad educativa

El gobierno de Hidalgo realizó foros de consulta pública y una plataforma virtual en la que diferentes sectores de la sociedad plantearon problemas y propuestas de trabajo. Se analizaron las aportaciones y se debatieron las iniciativas. La diversidad de perspectivas estableció un consenso sobre el rumbo de la educación.

Por su parte, en Guanajuato el concepto de calidad en la educación surgió desde una visión participativa, a partir de la delimitación de los alcances de cada componente del CREE. “Este esfuerzo se orientó al impulso de la calidad de la prestación del servicio educativo”, afirma David Raúl Uribe García.

En Veracruz, la definición de la calidad educativa ha tomado décadas. Como explica Patricia Iris: “En los últimos años, con los resultados de las evaluaciones estandarizadas, las acciones se han orientado hacia la mejora educativa: se han enfocado en la profesionalización docente y directiva, en la mejora de las condiciones de la práctica educativa, y en los diálogos académicos que revisan y redirigen el proceso a partir de las exigencias normativas”.

Emma Sandoval cuenta que Baja California pasó por una fase de consulta a la sociedad, a la comunidad educativa y a expertos en la materia. Gracias a este procedimiento, considera que la entidad norteña es el sitio ideal para lograr la calidad educativa.

Guadalupe Madrigal asegura que en Durango se analizó el artículo tercero de la Constitución, la Ley General de la Educación y las líneas de acción plasmadas en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018,  la Política Nacional de Evaluación de la Educación y el Plan Estatal de Desarrollo 2016-2022. Aunado a lo anterior, se revisó el modelo educativo y la propuesta curricular para la educación obligatoria.

Diagnóstico sobre educación

Los indicadores del Sistema Educativo Estatal de Hidalgo revelaron en 2015 debilidades en la prestación de servicios. El promedio de escolaridad era de 8.7 años, menos que el de la media nacional, y se detectó un total de 234 385 personas analfabetas. El porcentaje mayor de analfabetismo comprendía once municipios, caracterizados por contar con población indígena y altos índices de pobreza.

Para Guanajuato, las evaluaciones del Sistema Nacional de Evaluación Educativa (SNEE) sobre aprendizaje de los alumnos en los centros educativos, los docentes y los programas y proyectos representan los elementos base para definir el diagnóstico en la entidad.

En 2016, se alcanzó en Veracruz una cobertura de 64.3% en preescolar, 95.8% en primaria, 83.7% en secundaria y 58.1% en educación media superior. Los resultados de las evaluaciones del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA), aplicadas en años recientes, situaron al estado en la media nacional y demostraron que ha habido un avance en el aprendizaje de Lenguaje y Comunicación y de Matemáticas. Además, Veracruz destaca porque más de 85% de sus docentes ha obtenido resultados al menos suficientes en las evaluaciones normativas del Servicio Profesional Docente (SPD), y una cantidad superior a 50% de los docentes y directivos participa en procesos formativos para mejorar su desempeño.

En Baja California, la cobertura en educación preescolar fue de 71.3%, en educación primaria de 100% y en educación secundaria de 91.9%. En el ciclo 2016-2017 se presentó un crecimiento desproporcionado de la demanda educativa en el nivel medio superior, que fue atendido a través de los servicios que proporciona el estado. “La cobertura creció de 74.7% a 80.1%, es decir, 5.4 puntos porcentuales con respecto al ciclo escolar anterior; este fenómeno se debió a la burbuja demográfica que se presentó en la entidad a partir del año 2013”, puntualiza Emma Sandoval.

Para hablar de calidad educativa en Durango, es importante considerar que 64.5% de la población se concentra en tres municipios, mientras que el resto se distribuye de manera dispersa. La escolaridad en la población es de 9.2 grados y el índice de analfabetismo de 2.6%. El nivel básico de la educación obligatoria concentra a 82.9% de los estudiantes, 82% de los docentes y 95.1% de las instituciones escolares. Los resultados de PLANEA permiten apreciar brechas significativas: 91.6% de los estudiantes de educación primaria de localidades rurales se encuentra en los niveles de logro I y II en Lenguaje y Comunicación, mientras que 82% de los alumnos de las comunidades urbanas se ubican en estos mismos niveles. En educación media superior, las diferencias entre escuelas públicas y privadas son notorias; por ejemplo, la tasa de deserción en las primeras es de 16.9%, contra 7.9% en las últimas.

Retos y avances en la mejora educativa

De acuerdo con José Luis Álvarez Fuentes, en Hidalgo “se busca implementar acciones que refuercen el aprendizaje en los estudiantes; incrementar el acceso, la permanencia y el egreso en la educación superior; aumentar el número de becas estatales; disminuir las brechas de equidad y calidad; continuar con el vínculo escuela-empresa; e incorporar el enfoque de la evaluación. Entre los avances destacan la creación de academias estatales para fortalecer la calidad educativa y la instauración de consejos técnicos cuyo fin es reforzar la formación docente, la mejora pedagógica y los climas organizacionales.

En Guanajuato, las áreas de oportunidad que advierte Uribe García consisten en consolidar la cobertura en educación obligatoria; mejorar la trayectoria de los alumnos al disminuir la reprobación y deserción; anclar mejor los aprendizajes clave de cada nivel educativo para enlazarlos con los conocimientos de los niveles educativos subsecuentes; y constituir a la educación como factor de cambio y movilidad socioeconómica.

Brindar una educación relevante y con equidad es un gran reto para Veracruz, a causa de la diversidad de contextos del estado —cuenta con siete regiones interétnicas y 14 lenguas indígenas—, por lo cual es una de las prioridades de la política educativa vigente. Para ello se han considerado las necesidades particulares de los educandos y promovido aprendizajes significativos en un marco de inclusión y justicia social. Uno de los avances en este sentido es el desarrollo del Sistema Único de Información de las Condiciones de Enseñanza y Aprendizaje, una plataforma web que posibilitará el levantamiento de información a docentes y directivos en 17 563 centros educativos.

En Baja California, el mayor desafío sigue siendo la atención a la demanda en educación preescolar y media superior; aún se requiere avanzar en esta cobertura. “En preescolar, seguimos de cerca la política educativa de incentivar el ingreso al primer grado”, puntualiza Emma Sandoval, responsable del seguimiento del PEEME en la entidad.

En palabras de Guadalupe Madrigal: “En Durango, el mayor reto es disminuir las brechas entre las escuelas rurales y urbanas, y atender a los estudiantes de comunidades marginadas. Otros retos son abatir el índice de deserción y aumentar la tasa de eficiencia en educación media superior. Se ha avanzado en la mejora educativa en escuelas multigrado, en el desarrollo de escuelas multinivel en regiones con poca población y en el diseño e implementación de los PROEME”.

Ruta de los Programas Estatales de Evaluación y Mejora Educativa

La implementación del PEEME en Hidalgo surgió de la necesidad de involucrar a todos los actores en las tareas de planeación, evaluación y mejora del sistema educativo. Con tal objetivo se integró un equipo técnico de expertos que analizó el programa. Tras hacer los ajustes y actualizaciones necesarios, se precisó una agenda de colaboración y coordinación permanentes. Así, se han coordinado la estructura y las prácticas de los diversos actores para difundir y usar los resultados en la mejora educativa.

Por su parte, en Guanajuato ello fue un reto. “Requirió de un proceso coordinado de revisiones continuas, sujetas al consenso de diversas áreas de la Secretaría. La metodología del INEE nos permitió plantear proyectos de política de evaluación orientados a la identificación de brechas, y marcó la pauta para plantear temas de investigación, problematizar, delimitar y fortalecer el enfoque de la evaluación en el sector educativo”, señala Raúl Uribe García.

En Veracruz se integró un equipo interdisciplinario con personal formado en el diseño de políticas públicas y con experiencia en la elaboración de proyectos y programas de educación básica y media superior, evaluación y normatividad. A partir de los rasgos analizados con la metodología propuesta, se detectó que no se podía generalizar a las escuelas por tipo, nivel o servicio educativo; tampoco por sostenimiento, localidad o grado de marginación, en relación con su logro educativo. Las condiciones de operación de las escuelas eran muy dispares y la distribución de los recursos y apoyos no estaba fundada en principios de equidad y justicia.

Baja California estableció su metodología en cuatro fases: primero, hizo el diagnóstico estatal con base en veintitrés indicadores relacionados con los temas de acceso, cobertura, oferta y resultados educativos para definir las brechas importantes; en las siguientes, se decidieron los Proyectos de Evaluación y Mejora Educativa (PROEME) para la entidad y se definieron sus metas y acciones. Este análisis ayudó a contar con información oportuna de cómo opera cada centro educativo para determinar acciones que contribuyan a la mejora bajo los principios de equidad y justicia social.

En Durango, la metodología propuesta por el INEE permitió formular el problema, definir los proyectos y establecer metas, acciones y procesos de seguimiento, como afirma Guadalupe Madrigal. Todo ello estuvo alineado a la concepción que se tiene sobre calidad en la educación.

Definición de los Proyectos de Evaluación y Mejora Educativa

En Hidalgo, al diseñar los PROEME, se decidió atender y fortalecer esas figuras estratégicas por su cercanía con los alumnos y sus posibilidades de intervención efectiva para la mejora de la calidad de la educación, los docentes, a través de los consejos técnicos, directores, asesores técnico pedagógicos y supervisores.

En la definición de los PROEME de Guanajuato, el criterio principal fue el nivel educativo y los componentes del CREE que requerían más atención: gestión escolar y logro educativo. La información estadística fue desarrollada por sexo y delegación regional, lo cual permitió un análisis de las diferencias entre ambas condicionantes.

Considerando la diversidad de culturas y lenguas, y la dispersión geográfica que caracteriza a Veracruz, se establecieron como criterios de análisis el tipo de localidad y el grado de marginación. Una vez establecidas, se detectaron las desigualdades más relevantes en la entidad y se definieron los PROEME.

En cuanto a la definición de los proyectos del PEEME, en Baja California se partió del diagnóstico del Programa Educativo del estado y de la perspectiva de mejora integral de la calidad de todos los estudiantes, para lo cual se retomaron los indicadores de la entidad en cuanto a cobertura, eficiencia terminal, retención, deserción y equidad educativa.

Para definir los PROEME en Durango se analizaron los datos brindados por el INEGI y los resultados de evaluaciones internas y externas que consideraron los criterios de adaptabilidad, aceptabilidad y disponibilidad. Como afirma Guadalupe Madrigal: “Se concretaron cuatro proyectos: dos para educación básica (valoración del sector educativo y difusión de resultados de PLANEA y ELSEN) y dos para media superior (evaluación de programa de formación y difusión de resultados de evaluación de desempeño docente)”.

Metas de mejora educativa

Hidalgo tiene las siguientes metas: fortalecer al personal docente del estado; establecer programas de prevención y erradicación de la violencia escolar; incrementar la cobertura; aumentar la matrícula de educación media superior y superior; abatir la deserción escolar; ofrecer una educación incluyente y equitativa; mejorar las instalaciones del sector educativo; e incorporar el enfoque intercultural y bilingüe en los programas.

Por otra parte, Guanajuato espera que su programa Quédate, Aprende y Continúa (QAC) derive en una evaluación que permita disminuir la reprobación de los jóvenes, y en la difusión y uso de resultados entre los actores educativos para enriquecer planteamientos y soluciones. En cuanto al Módulo de Evaluación Institucional en Media Superior (MEVIMS), su propósito es difundir y promover el uso adecuado de PLANEA en este nivel para incentivar a los planteles, subsistemas y diversas áreas de la Secretaría a conocer y emplear las evaluaciones en sus procesos con el fin de habilitar acciones de mejora.

En Veracruz se espera que las autoridades y el personal de cada escuela identifiquen las condiciones de idoneidad en todas las áreas educativas, a fin de que —con base en ello y apoyados en guías orientadoras— puedan tomar decisiones informadas para la mejora educativa. Se asume que la mejora en las condiciones de enseñanza y aprendizaje redundará en el progreso del logro educativo, y que el uso de los resultados de la evaluación contribuirá a garantizar la calidad de los servicios.

La actual administración de Baja California ha establecido como meta de mejora, a partir de los resultados obtenidos en PLANEA, movilizar a los estudiantes que se encuentran en los niveles I y II hacia los niveles III y IV, con una propuesta del 25%, bajo la premisa juntos podemos lograr un cambio. Aunque se conoce la dificultad para lograrlo, se sabe que, si no se ponen metas que generen retos, se corre el riesgo de caer en la comodidad del trabajo inercial.

El sistema educativo de Durango enfoca sus metas en el diseño de un plan de intervención que permita mejorar los resultados de PLANEA y ELSEN en secundaria y los resultados de la evaluación de desempeño en educación media superior. En la categoría de organización escolar y gestión del aprendizaje se busca diseñar un plan de intervención que permita la mejora del servicio educativo. También se procura difundir el uso de resultados y formular un plan que mejore el funcionamiento del programa de formación y actualización docente.

Estrategias y actores involucrados

En Hidalgo se intenta otorgar los insumos necesarios a los actores identificados como estratégicos para evaluar, reflexionar y mejorar su práctica cotidiana en pro de la mejora, fomentando el desarrollo de sus capacidades en la evaluación educativa. Sólo así el PEEME impactará realmente en las escuelas y éstas serán protagonistas de la transformación esperada, opina José Luis Álvarez Fuentes.

En Guanajuato, las estrategias y actores involucrados están precisados en el cronograma del PEEME. Raúl Uribe García dice: “De manera interna, en la Secretaría de Educación de Guanajuato establecimos una matriz de productos y responsables de metas al retomar algunos aspectos de la metodología de proyectos”.

Para el desarrollo del PEEME de Veracruz se integra, en el seguimiento y monitoreo de las acciones, un equipo interdisciplinario con funciones específicas. El Servicio de Asistencia Técnica en las Escuelas apoyará esta tarea, con especial énfasis en atender los desafíos que surjan de la evaluación y el uso de sus resultados.

En Baja California se ha involucrado a toda la administración del sistema educativo. La prioridad es dar atención y apoyo a cada uno de los servicios que se prestan. Cada nivel educativo tiene una estrategia de atención que parte del uso de los resultados de  evaluación. La intención es darle a los profesores la información que ayude a resolver los temas con mayor rezago, aquellos en que los estudiantes han tenido dificultades.

Las estrategias involucradas en la mejora educativa en Durango son la difusión, la implementación y el seguimiento de las acciones planteadas. “En ello”, señala Guadalupe Madrigal, “están involucrados todos los actores educativos para enfrentar, de manera conjunta, los desafíos que se presenten”.

Evaluación y uso de resultados

Según Álvarez Fuentes, coordinador del PEEME de Hidalgo: “La evaluación y el uso de sus resultados son fundamentales en la mejora de la calidad educativa. Permiten observar y cuantificar los avances de los sistemas, e identificar incidencias, prácticas positivas y oportunidades de mejora. El uso de los resultados permite a los agentes educativos, y a todos los que estamos alrededor, establecer procesos de reflexión profunda sobre la práctica cotidiana, luego de los cuales se pueden diseñar estrategias precisas de mejora”.

De acuerdo con el director de Evaluación de Logro y Procesos Educativos de la Secretaría de Educación de Guanajuato: “La evaluación trasciende a la difusión y uso de los resultados para dar lugar a la mejora mediante la intervención basada en la evidencia, la reorientación de planes y la propuesta de acciones más efectivas de impacto educativo. Sobre los avances, en el PEEME se establecen dos proyectos: uno de evaluación de un programa que previene y atiende la reprobación y deserción en secundaria, QAC; y otro, del tipo de uso y difusión de resultados, PLANEA, en educación media superior”.

En Veracruz, la evaluación es considerada una herramienta valiosa que brinda información oportuna y pertinente para la toma de decisiones, la cual a su vez está orientada a la mejora del logro educativo. “En esta administración, el programa estatal de educación plantea que las decisiones que se tomen para la gestión y dispersión de los recursos y apoyos deben llevarse a cabo a partir de los resultados de las evaluaciones aplicadas; ello significa un avance importante en materia de evaluación para el estado”, afirma Patricia Iris Viveros, jefa de Departamento de Programas y Centros Escolares.

Por otro lado, Emma Sandoval afirma que en Baja California se ha trabajado mucho en el fomento de la cultura de la evaluación desde hace muchos años. “Es común escuchar a los directivos hablar sobre los resultados obtenidos en evaluaciones a gran escala, como PLANEA, los cuales utilizan para desarrollar sus Trayectos de Mejora Escolar. Sin embargo, es importante dar el salto cualitativo del conocimiento al uso de los resultados como herramienta de mejora”. El reto sigue siendo la equidad: la atención a los grupos más vulnerables —indígenas, migrantes, niños con discapacidad—, para lo cual Baja California trabaja en atender las directrices emitidas por el INEE, a través del compromiso de las áreas e instituciones involucradas.

Para Guadalupe Madrigal, enlace del PEEME en Durango, la evaluación está íntimamente ligada con la mejora educativa. Por ello, el uso de los resultados obtenidos en este proceso debe ayudar a identificar las dificultades, retos y fortalezas del sistema educativo para diseñar estrategias de intervención.

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