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La experiencia en el Sistema Nacional de Evaluación Educativa: aprendizajes y retos de tres secretarios de educación

 

Ante la nueva configuración del SNEE pueden percibirse tres fortalezas: el federalismo colaborativo, la integralidad en la evaluación y la mejora educativa basada en un ciclo de evaluación que va más allá de la simple medición. En entrevista, los titulares de las Secretarías de Educación de Nayarit, Jalisco y San Luis Potosí comentan sus experiencias y expectativas en esta nueva etapa de la evaluación educativa en México.

 

San Luis Potosí enfrenta uno de los problemas públicos más sensibles en materia educativa: bajos niveles de aprendizaje entre sus alumnos de educación básica y media superior. —Nuestro reto, sin duda, es mejorarlos —comenta Joel Ramírez Díaz, secretario de Educación en el estado. Así es la información que arroja la evaluación educativa. Frases con datos y parámetros que permiten identificar una brecha y que, posteriormente, se vuelven reflexiones sobre la política educativa que se está desarrollando en cada una de las localidades y entidades federativas del país. El deseo ciudadano es que estas reflexiones y brechas trasciendan en acciones y estrategias claras que permitan a las niñas, niños y adolescentes mexicanos tener acceso a una educación de calidad, que sea relevante, equitativa y que signifique una plataforma segura para su desarrollo personal y profesional.

 

Éste es el sentido de la evaluación que busca incorporar el recién formulado Sistema Nacional de Evaluación Educativa (SNEE). Con la Reforma Educativa de 2013, el SNEE se reinventa y, desde la coordinación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), se perfila para ser un órgano garante de la educación de calidad.

 

Desde la perspectiva de los secretarios, tres nuevas fortalezas pueden percibirse. En principio, el SNEE es un órgano que articula y construye desde un federalismo colaborativo. Por otro lado, plantea ejercicios de evaluación integral que van más allá de la medición de logro de aprendizajes y del desempeño docente, e incorpora ámbitos y aspectos que tradicionalmente no se evaluaban en el país.

 

Finalmente, promueve dos fases: el uso y difusión de los resultados de la evaluación y las intervenciones educativas para la mejora.

 

Francisco Ayón López, secretario de Educación en Jalisco, comenta:

 

—Te platico qué es lo que nos estaba sucediendo antes en materia de evaluación. Se generaba un programa, que tenía metas y temas muy concretos. Las mediciones venían desde la parte central del país, se bajaba a los estados y se tenía una organización nacional donde la gobernanza del Sistema Educativo Nacional (SEN) era 80% centralizada y vertical. Por otro lado, el ejercicio de gobierno contemplaba mecanismos sistemáticos de seguimiento de evaluación, pero eran pocos los procesos a los que se les daba el acompañamiento que requerían.

 

Ahora, con el esquema que coloca a la escuela al centro y con la Política Nacional de Evaluación de la Educación (PNEE), es necesario emprender un cambio en las formas de trabajo y un cambio cultural de mayor relevancia.

 

Esto debe estar dirigido a brindar atención adecuada a nuestra razón de ser, que son los niños y las niñas, y que los docentes dediquen la mayor parte de su trabajo a la enseñanza.

 

Esto es lo que pasó en Jalisco a partir de la construcción del Programa Estatal para la Evaluación y la Mejora Educativa (PEEME). No sólo describe un panorama general de la educación básica y la educación media superior de nuestro estado, también establece objetivos y metas, y tiene el propósito de consolidar la evaluación educativa como la generadora principal del conocimiento acerca del sistema y como herramienta para construir una sólida política sectorial.

 

En su elaboración, participamos la autoridad local, las direcciones de evaluación, la Coordinación del Servicio Profesional Docente, las instituciones de educación media superior, supervisores, directores y asesores técnico pedagógicos.

 

Con ello, buscamos reinstalar la coordinación intergubernamental en el tema educativo, como un marco en el que estemos representados todos y cada uno de los servicios que ofrece el estado de Jalisco.

 

La verdad es que es un cambio fundamental el que la gente que está al frente de las escuelas pueda dar su punto de vista y generar las propias soluciones. Todo esto dentro de ese marco de columna vertebral que está planteando el propio INEE.

 

Sin embargo, en este contexto del SNEE, la PNEE y el PEEME, tenemos retos. El principal es el uso y difusión de los resultados de las evaluaciones, que tiene que ver con la situación específica de cada plantel.

 

En el caso del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA), por ejemplo, necesitamos que los docentes, directores y supervisores hagan uso de los resultados y sepan que esta prueba no es para castigar, sino para mejorar. Lo que queremos es que cada plantel pueda incidir en su situación de calidad educativa y construya metas a corto, mediano y largo plazo. Por otro lado, tenemos como propósito proveer de información estratégica a todos y cada uno de los docentes de Jalisco, según su nivel de desempeño.

 

Yo creo que el tema de la educación tiene que salir de los ámbitos políticos. Lo que nosotros estamos generando es una plataforma y un plan de gobierno; vamos a dejar un planteamiento a mediano y a largo plazo, que tiene que ver con las mediciones concretas de calidad educativa, con los porcentajes de los docentes y directivos que puedan entrar por exámenes de oposición, entre otras muchas cuestiones.

 

Sí creo que es fundamental determinar: “Nuestra meta en tal subsistema y en tal nivel es ésta a lo largo de 15, 20 o 30 años”, para que se pueda tener un referente de trabajo sobre el cual podamos construir. Lo que no podemos hacer es estar reinventando el país cada seis años. También tenemos que generar ejes verticales, y uno de ellos tiene que ver con la propia evaluación educativa y con el INEE como órgano rector de ésta. Otro tiene que ver con la planeación estratégica de los estados y del propio Instituto.

 

Joel Ramírez Díaz, secretario de Educación en San Luis Potosí, coincide:

 

—La historia de la educación en México documenta hitos que caracterizan la gobernanza del SEN, entendida ésta como las diferentes formas de coordinación y comunicación que se desarrollan entre actores y sectores involucrados en el proceso educativo: gobierno federal, autoridades educativas locales, INEE, sindicato, escuelas, docentes, padres de familia, sociedad civil y poder legislativo. Hasta el día de hoy, podemos identificar etapas que van del centralismo en la toma de decisiones a la descentralización hacia los estados y la construcción del nuevo federalismo educativo.

 

En este último momento se replantea la construcción de políticas educativas fincadas en mecanismos de participación colaborativa de los estados, en la evaluación para la mejora y en un nuevo contexto dictado por el SNEE, lo cual, sin duda, permitirá avanzar hacia un mejoramiento de la calidad educativa.

 

Un acierto más es la Conferencia del SNEE, la cual se ha convertido en un espacio de interlocución entre las autoridades educativas locales y federales sobre la gestión de la evaluación educativa. Se valora como una oportunidad para aprender de los otros, pero también como una mesa donde se colegia, se conversa y se redireccionan políticas de corto y largo aliento. La relación horizontal que se genera en el seno de la Conferencia, así como la posibilidad de expresar y escuchar sobre realidades convergentes y divergentes, fortalece la autonomía y permite crear alianzas regionales, además de proponer acciones transversales ante problemas recurrentes. La vivencia de procesos de relación horizontal, propositiva y de cooperación en el contexto de la actual Reforma Educativa abona al federalismo, y esto es muy importante.

 

Otra de las acciones positivas es el fortalecimiento de las capacidades técnicas de las autoridades educativas y de los equipos técnicos de evaluación en las entidades federativas.

 

Todo esto nos permite materializar las políticas de evaluación que se implementarán en el estado a través del Programa Estatal de Evaluación y Mejora Educativa y los cuatro proyectos que de él se derivan, centrados todos en la difusión y uso de los resultados del logro educativo y del servicio profesional docente.

 

Pero existen retos, y entre los principales están: i) fortalecer la coordinación interinstitucional por medio de metodologías participativas; ii) formar cuadros técnicos de alto nivel que aporten al diseño de estrategias y privilegien el monitoreo, el seguimiento y la evaluación de procesos y resultados de manera sistemática, y iii) generar una verdadera cultura de la evaluación.

 

Finalmente, David Aguilar Estrada, secretario de educación en Nayarit, concluye:

 

—Sobre las lecciones aprendidas, puedo comentar la falta de comunicación y de articulación en etapas pasadas. Hoy en día, eso lo hemos transformado en una fortaleza, pues apostamos a que las problemáticas y soluciones en la educación se definan de manera colaborativa.

 

Así, tenemos una lógica de participación de toda la estructura jerárquica, supervisores, jefes de departamento, jefes de sector, directivos, secretario, etcétera. El hecho de estar permanentemente involucrados y reunirse constantemente genera una fortaleza para que los que conocen la problemática sean quienes trabajen en el diseño de las soluciones pertinentes.

 

Bajo este esquema de trabajo entendemos los ejercicios de evaluación. Primero, es necesario reconocer que ésta es un parámetro que nos ayuda a conocer en dónde estamos, en dónde estamos mal y, con base en eso, construir y desarrollar estrategias de solución de forma colaborativa. Es así como fue concebido el PEEME en la entidad, como una pauta para la evaluación y la mejora. Esto implica desafíos. Entre ellos, que el personal que exista en las áreas de evaluación debe ser consistente con el número de necesidades o de tareas. Por otro lado, quienes desarrollan las evaluaciones deben ser los mejores equipos interdisciplinarios y técnicos. Finalmente, que las tareas de tipo administrativo no sean obstáculo para seguir evaluando, planeando y mejorando. Nuestra intención es que esta forma de trabajar también esté presente en la aplicación del Nuevo Modelo Educativo, en la supervisión efectiva y en la formación continua del docente.

 

Por último, es importante cuidar que la evaluación no se vuelva un trabajo de escritorio, sino que sea un trabajo empático y con miras a fortalecer y mejorar aquello que se está evaluando. En el caso de los docentes, por ejemplo, es necesario ver sus debilidades al trabajar en el aula para después hacer una intervención que permita fortalecerla. La evaluación es eso, una herramienta para saber cómo estamos y a donde queremos llegar.

 

Entrevistas: Lizbeth Torres Alvarado.

 

Para conocer más sobre el SNEE, la PNEE y los PEEME:

 

Documento Rector de la Política Nacional de Evaluación de la Educación

Pautas para el acompañamiento de los Programas Estatales de Evaluación y Mejora Educativa

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