Construir futuros: La agenda que debe acompañar al Nuevo Modelo Educativo en la educación media superior

“Es necesario que quienes formamos parte de la comunidad educativa de México reflexionemos a fondo sobre la significación y el alcance de los fines educativos, el contenido de la enseñanza y la resignificación de los procesos de aprendizaje escolar”, dice la autora y desglosa las razones para ello.

Margarita Zorrilla Fierro. Consejera de la Junta de Gobierno del INEE

¿Qué propone el Nuevo Modelo Educativo (NME) para los 4.9 millones de estudiantes que cursan la educación media superior (EMS hoy y conforman 16.1% de la totalidad de la matrícula de educación obligatoria en México? Ellos, junto con los 292 484 profesores de este nivel educativo, requieren la resolución de una agenda pendiente que considere la formación docente, una evaluación educativa que posibilite rutas para el diseño de mejores políticas y programas educativos y, sobre todo, asignaturas y currículo con verdadera pertinencia para que los jóvenes puedan hilvanar su futuro (INEE 2017).[1]

El anuncio público del NME para México abre la oportunidad para que manifestemos reflexiones y críticas desde las más diversas perspectivas. Es bueno escuchar voces distintas porque lo que algunos advierten otros no, y viceversa.

El punto medular es la formulación de posibilidades reales para la práctica educativa de los planteles, sus equipos docentes y los propios estudiantes. Hay que partir de una reflexión sobre la relación fines-medios y procesos-resultados. Los fines representan el faro que ilumina el camino y se encuentran en el artículo 3o de nuestra Constitución Política, en la Ley General de Educación, la Ley General del Servicio Profesional Docente y la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). Los medios y procesos son parte constitutiva del NME para conseguir resultados expresados como puntos de llegada en los perfiles de cada nivel educativo.

Por ello, es importante recordar que:

el propósito de la educación básica y media superior pública es contribuir a formar ciudadanos libres, participativos, responsables e informados, capaces de ejercer y defender sus derechos, que participen activamente en la vida social, económica y política de México. Es decir, personas que tengan la motivación y capacidad de lograr su desarrollo personal, laboral y familiar, dispuestas a mejorar su entorno social y natural, así como a continuar aprendiendo a lo largo de la vida en un mundo complejo que vive cambios vertiginosos (SEP, 2017a).

Ante esto, muchos nos preguntamos: ¿cómo lograrlo?, ¿qué novedades de este NME ayudarían a configurar un mexicano así?, ¿cómo tendría que ser dicho ciudadano? Lo que se espera de los estudiantes al culminar la EMS (ver cuadro 1).

En este NME, es novedosa la organización en cinco grandes componentes (ver cuadro 2). Desde hace casi treinta años, sabemos que el aula y la escuela son vistas como parte constitutiva del Sistema Educativo Nacional (SEN) y como los espacios donde acontece el hecho educativo fundamental.

Sin embargo, para que funcionen como se espera, se necesitan diversas instancias educativas que apoyen y faciliten su quehacer con el fin de que cada centro escolar se concentre en los procesos de enseñanza, aprendizaje y gestión escolar. Los cinco ejes del Nuevo Modelo Educativo representan un engranaje que requiere la reflexión y participación de muchos actores dentro y fuera de la escuela, desde los niños y los jóvenes estudiantes, hasta los padres de familia, los funcionarios y los investigadores.

De los cinco ejes, es destacable el propósito de la autonomía de la escuela en decisiones curriculares. Sin embargo, se requerirá llevar a cabo un amplio trabajo para que cada centro escolar tenga información y apoyo suficientes, de manera que tome las mejores decisiones. En este sentido, la formación de docentes y directivos escolares es condición necesaria —aunque no suficiente— para evitar que la autonomía curricular se convierta en un factor que profundice la desigualdad entre los grupos poblacionales de México.

Agenda pendiente

Por primera vez desde la Reforma de 1973 se hace pública una ruta para poner en funcionamiento el NME. El camino planteado es perfectible, pero es crucial que las autoridades educativas locales y escolares asuman el compromiso para que su implementación, con los ajustes necesarios, acontezca de la mejor manera posible. Ahora bien, el NME se enfrenta al índice de abandono escolar. ¿Qué debemos pensar sobre los aprendizajes clave y las principales razones por las cuales los adolescentes y los jóvenes de EMS deciden dejar la escuela? De ellos, 16.1% dice abandonarla por problemas con docentes o compañeros; a 19.9% le parece muy difícil; 40.4% la deja por problemas económicos, y 9.6%, por embarazo, entre algunas otras razones (Ceneval, 2017). ¿Cómo engarzar las asignaturas con las fortalezas que deben tener los maestros frente a grupo para acompañar a los estudiantes? En el ciclo escolar 2014-2015, 0.6% de los alumnos dejaron la escuela en primaria, 4.4% en secundaria y 14.4% en media superior (INEE, 2017). Sin duda, la evaluación puede monitorear las razones. Es bueno tener preguntas y puede ser muy potente plantear además mejores interrogantes, que nos desafíen para buscar las respuestas más adecuadas.

Quienes formamos parte de la gran comunidad educativa de México estamos obligados a reflexionar y discutir a fondo la significación y el alcance de los fines educativos, el contenido de la enseñanza, las demandas de aprendizajes diversos y la resignificación de los procesos de aprendizaje escolar, así como el fomento de la autonomía curricular en las comunidades escolares.

También es importante dialogar en torno al funcionamiento real del Servicio de Apoyo Técnico a la Escuela (SATE), las formas de dar vida a eso que llamamos “la gobernanza”, la renovación de los libros y los materiales educativos, la evaluación al servicio de la mejora y, lo más importante, la manera de conseguir en los hechos el más elevado desarrollo profesional del magisterio de educación obligatoria mediante estrategias innovadoras y diversificadas, tanto de formación inicial, como en servicio.

No es menor la tarea que enfrentamos los educadores a partir del NME. Existe la necesidad cada vez más urgente de transformar nuestras prácticas educativas con el fin de que nuestras niñas, niños y jóvenes consigan el máximo desarrollo de sus potencialidades. Es esencial escuchar a las decenas de miles de docentes cuya experiencia y consejo resultan vitales en la definición de las rutas para que dicha transformación ocurra —como solía decirse en la radio: “de costa a costa y de frontera a frontera”— a lo largo y ancho de nuestro país.

En esta agenda queda, sobre todo, una mirada que urge revisar a fondo: la de quienes viven y estudian en situación de mayor desventaja, la de los jóvenes que cursan la educación media superior y no encuentran en ella, aún, la pertinencia suficiente para continuar en la escuela. Como decía León Felipe, poeta español de la Generación del 27: “No se trata de llegar primero, sino de llegar con todos y a tiempo”.

Referencias

Ceneval (2017, 24 de febrero de 2017). ¿En qué medida se usan los resultados de la evaluación en la educación media superior? Exposición en el Seminario sobre la evaluación en la educación media superior. Ciudad de México: INEE.

INEE (2017). La Educación Obligatoria en México. Informe 2017. México: INEE.

SEP (2017). Modelo educativo para la educación obligatoria. México: SEP.

SEP (2017b). “Los fines de la educación en el siglo XXI”. Gobierno de la República. México: SEP.

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[1] En el ciclo escolar 2015-2016, la matrícula de educación básica y media superior en México fue de 30 882 716 alumnos, de los cuales 25.9 millones corresponden al tipo educativo básico (83.9%) y 4.9 millones al medio superior (16.1%) (INEE,2017).

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