Quintana Roo ante la Reforma Educativa: una política de Estado, un principio de orden

El presente artículo, firmado por el subsecretario de Educación Media Superior y Superior de Quintana Roo, Rafael Romero, va de lo general a lo particular: inicia con las características que la educación actual debe poseer a escala global para responder a las necesidades de este siglo cambiante, y aterriza, previa revisión de la Reforma Educativa de 2013, en las particularidades de su estado.

Rafael I. Romero Mayo
Subsecretario de Educación Media Superior y Superior de Quintana Roo

La Reforma Educativa a escala global

En la búsqueda permanente por elevar la competitividad ante los nuevos retos y escenarios de un mundo más demandante y globalizado, la educación juega un papel fundamental para asegurar que el desarrollo, en un marco de calidad, potencie al mismo tiempo las capacidades y habilidades integrales de todos los ciudadanos en los ámbitos intelectual, afectivo, artístico, deportivo y cívico. La educación es la vía para posicionar un país en el escenario de la sociedad global, pero sobre todo es una alternativa para solucionar los problemas de fondo de los países pobres y en desarrollo, entre ellos, México.

En el Acuerdo de cooperación México-OCDE para mejorar la calidad de la educación de las escuelas mexicanas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) establece la importancia de fortalecer los sistemas educativos de los países miembro. Entre otros aspectos, el documento enfatiza “las políticas públicas para optimizar la enseñanza, el liderazgo y la gestión escolar en las escuelas, con el fin de mejorar los resultados de los niños en educación básica” (OCDE, 2010: 3).

El informe plantea quince recomendaciones, las cuales parten de que el éxito de colocar las escuelas y los estudiantes en el centro implica destacar la importancia de los maestros y la necesidad de reforzar sus habilidades y capacidades, al diseñar procesos formativos y de evaluación, profesionalizar la selección de los mismos, impulsar los liderazgos y la gestión escolar, asegurar la participación social —padres de familia, organizaciones no gubernamentales—, invertir recursos para cubrir las necesidades en las escuelas, y revisar y actualizar el currículo. Ante este escenario, la OCDE plantea lo siguiente:

La mejora en la calidad educativa es una prioridad política y social en México, especialmente en años recientes, debido a las altas tasas de pobreza, la fuerte desigualdad y el aumento de la criminalidad. Aunque ha habido una mejora educativa y un enfoque cada vez más importante en las políticas educativas en años recientes, todavía una alta proporción de jóvenes no finaliza la educación media superior y el desempeño de los estudiantes no es suficiente para proporcionar las habilidades que México necesita […] La jornada escolar es corta, con tiempo de enseñanza efectiva insuficiente; y en muchas escuelas la enseñanza y el liderazgo son de baja calidad, y el apoyo con el que se cuenta es débil (2010: 4).

Considerando algunos aspectos señalados por la OCDE, en 2013 el gobierno mexicano, en el marco de un paquete de reformas estructurales, emitió la Reforma Educativa, iniciativa constitucional que dotó al sistema educativo de México de una serie de elementos orientados a impulsar el mejoramiento de la educación y fortalecer la equidad; asegurar el compromiso del Estado de garantizar la calidad de la educación pública obligatoria; crear un Servicio Profesional Docente (SPD); establecer el Sistema Nacional de Evaluación Educativa y crear el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), como máxima autoridad en la materia (Gobierno de la República, 2013: 3).

Los seis objetivos de la Reforma Educativa no desentonan con las estrategias definidas por la OCDE en su referido informe de 2010:

  • Responder a una exigencia social para fortalecer la educación pública, laica y gratuita.
  • Asegurar una mayor equidad en el acceso a una educación de calidad.
  • Fortalecer las capacidades de gestión de la escuela.
  • Establecer un servicio profesional docente con reglas que respeten los derechos laborales de los
    maestros.
  • Propiciar nuevas oportunidades para el desarrollo profesional de docentes y directivos.
  • Responder a una exigencia social para fortalecer la educación pública, laica y gratuita.

Sentar las bases para que los elementos del sistema educativo sean evaluados de manera imparcial, objetiva y transparente.

Asimismo, en el documento Posición de la educación para después de 2015 se enuncia:

La educación es un derecho que puede transformar la vida de las personas en la medida en que sea accesible para todos, sea pertinente y esté sustentada en valores funvdamentales compartidos. Puesto que una educación de calidad es la fuerza que más influye en el alivio de la pobreza, la mejora de la salud y de los medios de vida, el aumento de la prosperidad y la creación de sociedades más inclusivas, sostenibles y pacíficas, nos interesa a todos velar por que ocupe un lugar central en la agenda para el desarrollo después de 2015 (UNESCO, 2015: 1).

Casi de manera paralela, el cuarto punto de los Objetivos del Desarrollo Sostenible 2015-2030 —estrategia global emanada de los Objetivos del Desarrollo del Milenio 2000-2015— señala la importancia de “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todas y todos” (ONU, 2015: 6), instrumentado como un proceso permanente que se consolide a más tardar en el primer tercio del siglo.

La Reforma Educativa se constituye, entonces, no sólo como una disposición gubernamental en materia de política pública educativa, sino que responde a las tendencias globales para asegurar que la educación sea en favor del cambio y el beneficio social, y que dote de habilidades y herramientas a todos los involucrados en el ejercicio educativo a fin de tener mejores ciudadanos y sociedades.

El caso de Quintana Roo

En una primera instancia, la educación en el estado deberá enmarcarse en las directrices establecidas en los escenarios global y nacional a partir de la Reforma Educativa y en concordancia con lo establecido en la Ley de Educación del Estado de Quintana Roo (LEEQR), publicada en el Periódico Oficial de la entidad el 27 de febrero de 2014:

La educación es el medio fundamental para adquirir, transmitir y acrecentar la cultura; es un proceso permanente que contribuye al desarrollo del individuo y a la transformación de la sociedad, y es factor determinante para la adquisición de conocimientos, destrezas, habilidades, capacidades, aptitudes, actitudes y valores a fin de desarrollar en el individuo las competencias para la vida que le permitan enfrentar con éxito diversas tareas, y para formar a mujeres y a hombres, de manera que tengan sentido de solidaridad social (LEEQR, 2014: 4).

En segunda instancia —sin ser menos importante—, a partir de la transición política llevada a cabo en Quintana Roo en 2016, reconociendo que durante más de diez años la educación había perdido rumbo, sentido y orden, en el informe Escenario de la educación en Quintana Roo 2016 se plasmaron seis grandes problemas del sector educativo estatal:

El contexto educativo presenta condiciones de desigualdad en el acceso, en los programas y en la administración escolar.
Existen altos índices de deserción y de bajo rendimiento académico en todos los niveles del sistema educativo de Quintana Roo.
Los programas de formación profesional docente no son pertinentes al contexto.
Existen deficiencias en la formación integral de los estudiantes que les impiden transitar exitosamente a los niveles subsecuentes e incorporarse a la vida social y productiva.
Un alto porcentaje de la oferta educativa pública está desvinculado de las necesidades y potencialidades del estado (no hay pertinencia social).
No existe una política de evaluación integral, continua y permanente que realimente al sistema educativo; prevalece una infraestructura inadecuada o insuficiente en los diferentes niveles educativos.

Conocer esta problemática sirvió de base para la integración, en materia educativa, del Plan Estatal de Desarrollo 2016-2022, en cuyo cuarto eje, “Desarrollo social y combate a la desigualdad”, se establecieron cuarenta líneas de acción para lograr una educación pública de calidad. Con ello, se buscó garantizar que cada infante y cada joven tengan las mismas oportunidades de capacitación y aprendizaje; ampliar la cobertura; combatir la deserción y el analfabetismo; elevar los niveles de escolaridad; y rehabilitar y equipar las escuelas para lograr entornos adecuados al aprendizaje.

Derivado de dicho documento, se publicó el Programa Sectorial de Educación Pública de Calidad 2016-2022, cuyo objetivo es “garantizar el aprendizaje de calidad en todos los niveles educativos, encaminados al desarrollo social a través de generar condiciones idóneas para el ejercicio real de los derechos humanos de todos los quintanarroenses” (Gobierno de Quintana Roo, 2016: 4).

Es importante destacar que el contenido de dicho programa está plenamente alineado al Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, al Programa Sectorial de Educación 2013-2018 y responde a la política pública en la materia, establecida en la propia Reforma Educativa, así como en el Modelo Educativo para la Educación Obligatoria 2017. Este documento es el resultado del análisis colectivo y multidisciplinario de ideas, opiniones y observaciones de la ciudadanía, que busca atender y brindar una educación integral de calidad, como lo marca el cuarto eje del Plan Estatal de Desarrollo, a través de ocho grandes temas: educación básica, educación media superior, educación superior, infraestructura educativa, rezago educativo, profesionalización de las figuras educativas, desarrollo de la investigación e innovación científica y posgrado y capacitación para el trabajo (Gobierno de Quintana Roo, 2016: 5).

El gobierno de Quintana Roo refrenda su apoyo a la Reforma Educativa impulsada por el gobierno federal, destacando que se trata de un ejercicio democrático que busca que México avance hacia nuevos derroteros, fortaleciendo las competencias y capacidades de su población estudiantil y docente para sentar, de una vez por todas, las bases del desarrollo nacional y de la inserción de nuestro país en el escenario internacional, no sólo como potencia económica, sino como potencia educativa, científica y en materia de innovación.

Referencias

GOBIERNO DE LA REPÚBLICA (2013). Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018. Ciudad de México: Gobierno de la República.

GOBIERNO DE QUINTANA ROO (2016). Programa sectorial de educación pública de calidad 2016-2022. Chetumal: Gobierno de Quintana Roo.

LEY DE EDUCACIÓN DEL ESTADO DE QUINTANA ROO (LEEQR) (2014, 27 de febrero). Periódico Oficial. Chetumal.

ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA CULTURA (UNESCO) (2015). La educación después de 2015. París: UNESCO.

ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU) (2015). Metas de los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Ciudad de México: ONU.

ORGANIZACIÓN PARA LA COOPERACIÓN Y EL DESARROLLO ECONÓMICO (OCDE) (2010). Acuerdo de cooperación México-OCDE para mejorar la calidad de la educación de las escuelas mexicanas. Ciudad de México: OCDE.

RED DE EDUCACIÓN Y DESARROLLO HUMANO (REDH)(2016). Escenario de la educación en Quintana Roo, 2016. Documento de trabajo. Chetumal: REDH.

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