Un sistema que amplía la mirada de calidad y se esfuerza en esa dirección

En este artículo, Carlos Henríquez Calderón, maestro en Gestión y Políticas Públicas por la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, nos ofrece un fresco del admirable trabajo llevado a cabo en Chile por la Agencia de Calidad de la Educación, de la cual es secretario ejecutivo.

En este artículo, Carlos Henríquez Calderón, maestro en Gestión y Políticas Públicas por la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, nos ofrece un fresco del admirable trabajo llevado a cabo en Chile por la Agencia de Calidad de la Educación, de la cual es secretario ejecutivo. Destaca en su discurso la amplitud de miras con la que se ha emprendido la tarea y, al mismo tiempo, la concentración en que el trabajo evaluativo se refleje sin ambigüedades en una mejor calidad de la educación.

Carlos Henríquez Calderón

Introducción

Una de las reformas más importantes a la educación chilena durante la última década corresponde a la creación de un sistema que propone asegurar la calidad de la educación e instalarla como un derecho para todos los niños, niñas y jóvenes que se educan en Chile. Lo anterior, en concordancia con los objetivos de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) en la materia, que buscan “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos” (UNESCO, 2015).

En el marco del Sistema de Aseguramiento de la Calidad (SAC),1 se creó la Agencia de Calidad de la Educación (en adelante, la Agencia),2 que inició funciones en 2012. El SAC se organiza en torno a la evaluación de resultados y procesos educativos, a la generación de información para el sistema escolar y a la entrega de orientación y apoyo a establecimientos que, al considerar el contexto socioeconómico de sus estudiantes, presentan mayores debilidades respecto al desempeño educativo.

Durante los últimos años, la Agencia ha impulsado un proceso de resignificación de la evaluación, enfatizando su propósito de servir como puente entre la enseñanza y el aprendizaje, y con ello aportar al mejoramiento educativo. Para avanzar en este desafío, se definió como objetivo estratégico institucional el transitar hacia un sistema integral de evaluaciones de resultados educativos más amplio y comprensivo, que entregue más y mejor información para la toma de decisiones pedagógicas y de gestión a los equipos directivos, docentes de las escuelas y liceos, y contribuya a mejorar la calidad de la educación en todos los establecimientos del país. En este sentido, se ha buscado promover una evaluación centrada en la orientación y la mejora escolar, más allá de la responsabilización y rendición de cuentas que contempla como usos la normativa vigente, para contribuir así al mejoramiento de la calidad de la educación en Chile.

En el esfuerzo por resignificar la evaluación y convertirla en una herramienta que sea de utilidad en los procesos de mejora escolar, el Ministerio de Educación y la Agencia han desarrollado diversas iniciativas orientadas a revisar el sistema nacional de evaluación y a optimizarlo para favorecer el uso pedagógico de sus resultados, con el fin de lograr mayor calidad y equidad educativas.

De acuerdo con el marco legal, se considera que los establecimientos deben ser clasificados anualmente en cuatro categorías de desempeño: alto, medio, medio-bajo e insuficiente, las cuales se construyen a partir de un índice de resultados educativos académicos y no académicos, y se ajustan según las características socioeconómicas de los estudiantes de cada establecimiento, en el entendido de que el nivel socioeconómico es un factor que incide en los resultados educativos.

La ley indica que los establecimientos clasificados en las categorías de desempeño insuficiente y medio-bajo deben recibir orientación a través de las visitas de evaluación y orientación que realiza la Agencia, en las cuales pondera los procesos de gestión de los establecimientos para identificar sus fortalezas y debilidades, y proponer buenas prácticas que propendan a mejorar su desempeño. Además, estos recintos deben recibir apoyo del Ministerio de Educación, que presta este servicio directamente por medio de los supervisores o de una entidad habilitada para ello. El principal objetivo es asesorar y acompañar a las escuelas en el diseño de mecanismos que favorezcan el desarrollo de sus capacidades en la gestión institucional, promoviendo el liderazgo pedagógico y el trabajo colaborativo para la mejora de los aprendizajes.

Por otro lado, la ley estipula consecuencias, que van desde el envío de una carta certificada a los apoderados de establecimientos que han sido clasificados en categoría insuficiente durante cuatro años consecutivos,3 hasta la revocación del reconocimiento oficial y su eventual cierre.4

La construcción de la categoría de desempeño que sirve de insumo a la política de aseguramiento de calidad implica evaluar tanto los resultados educativos considerados en la ley como un conjunto de indicadores asociados con la calidad de la educación. Una vez calculada e informada la categoría de desempeño, se lleva a cabo la evaluación de procesos de gestión en los establecimientos de menor nivel.

Evaluación de los resultados educativos

Parte importante del quehacer de la Agencia consiste en evaluar el desempeño académico en asignaturas clave como Lenguaje, Matemática y Ciencias, para lo cual se implementa, desde 1988, un Sistema de Medición de la Calidad de la Educación (Simce), cuyo propósito es eminentemente sumativo. Esta prueba evalúa censalmente los logros de aprendizaje referidos al currículo nacional en distintos grados,5 y se aplica de acuerdo con un plan que se elabora cada cinco años. A partir de 2013 se aplican pruebas  censales  a  estudiantes de educación básica con discapacidad sensorial. A las pruebas Simce censales se agregan las muestrales, rendidas por estudiantes de distintos grados.6

Desde 2014, la Agencia evalúa y reporta los indicadores de desarrollo personal y social con el fin de avanzar hacia una educación más integral para todos los niños, niñas y jóvenes del país. Cuatro de ellos —autoestima académica y motivación escolar, clima de convivencia escolar, participación y formación ciudadana, y hábitos de vida saludable— son medidos a través de los Cuestionarios de contexto y calidad de la educación, que se aplican paralelamente a la prueba Simce. Los otros cuatro —equidad de género, asistencia, retención escolar, y tasa de titulación para la modalidad técnico-profesional en enseñanza media— se calculan con datos secundarios.

Evaluación de los procesos de gestión

La Agencia evalúa los procesos de gestión escolar con base en los llamados estándares indicativos del desempeño (eid), un conjunto de referentes que constituyen un marco orientador para los establecimientos y sus sostenedores. La batería fue elaborada por el Ministerio de Educación, aprobada por el Consejo Nacional de Educación y dictada mediante Decreto Supremo.

Esta evaluación se aplica en el contexto de la visita de evaluación y orientación —también llamada visita integral—, que se realiza bienalmente a los establecimientos clasificados en la categoría insuficiente, y cada cuatro años a los clasificados en la categoría medio-bajo. En las visitas se establece un vínculo directo con el establecimiento, a partir del cual es posible observar en profundidad cuatro dimensiones de la gestión escolar: liderazgo, gestión pedagógica, formación y convivencia, y gestión de recursos. Esta observación permite al equipo de evaluadores elaborar un diagnóstico de los procesos de gestión del establecimiento, que deriva en un taller de orientación a la mejora, diseñado de manera particular a raíz de la realidad de cada establecimiento.

De esta manera, la Agencia ha transitado desde un sistema que sólo evaluaba resultados a uno que incorpora la evaluación de procesos de gestión escolar. Con ello, se ha conocido en mayor profundidad el trabajo diario de los establecimientos, lo que favorece una mejor orientación y la entrega de insumos oportunos a la política educativa para que ésta focalice sus esfuerzos en los establecimientos que requieren más apoyo.

Concepto de calidad de la educación e innovaciones

En la política pública, implementada conforme a la ley en la materia, subyace un concepto de calidad de la educación que da fundamento a la evaluación y orientación que realiza la Agencia. En esta sección presentamos los tres ejes que dan sentido a la noción que opera en la política actual: una mirada amplia de la calidad, la idea de que todos los establecimientos pueden movilizar procesos de mejora si reciben los apoyos necesarios y la centralidad de la equidad para generar una educación de calidad. Estas claves son contrastadas con la visión de los actores educativos, obtenida a partir de una serie de estudios efectuados por la misma Agencia.7 En cada eje se presentan las principales innovaciones que la institución ha realizado para impulsarlos y, en definitiva, para promover mejoras en la calidad de la educación.

Construir calidad desde una mirada amplia

La política pública ha forjado una definición multivariada de la calidad, adoptando una mirada amplia de los aspectos que la constituyen. En este escenario, la Agencia evalúa diferentes puntos del desempeño educativo del establecimiento, los que corresponden tanto al ámbito académico como al no académico.

A nivel de sistema escolar, existe un acuerdo con respecto a la pertinencia de la visión amplia de la calidad de la educación, en el sentido de extender el concepto a aspectos no académicos. Nuestras investigaciones sugieren que los actores valoran este esfuerzo que la institucionalidad ha hecho por ampliar la mirada de la calidad.8 Por otra parte, el concepto forjado por los actores educativos releva el vínculo afectivo entre el alumno y el profesor, y la importancia de fomentar en los estudiantes habilidades como el pensamiento crítico y la autonomía. Para ellos, una educación de calidad es aquella que forma a los estudiantes en habilidades que van más allá del conocimiento de asignaturas tradicionales, lo cual plantea el desafío de entender y observar qué hacen los establecimientos para promoverlas, cuáles son las capacidades docentes y qué aspectos del currículo se hacen cargo de su cumplimiento, de modo que se puedan identificar necesidades y generar mejoras.

La Ley SAC impulsa que los establecimientos provean las condiciones idóneas para fomentar las habilidades no académicas que subrayan los actores en la definición de calidad de la educación. Durante estos años hemos generado información y orientaciones concretas respecto de los indicadores de desarrollo personal y social evaluados. Un ejemplo de este esfuerzo es la ficha de convivencia escolar, donde cada establecimiento puede acceder a información desagregada según actor educativo —estudiantes y docentes— de las percepciones sobre aspectos concretos de la convivencia escolar. También se puso a disposición de los establecimientos el libro Construyendo juntos: claves para la convivencia escolar (Arón et al., 2017), que recopila buenas prácticas observadas en nuestros establecimientos para mejorar la cohabitación, de modo que inspira a otros a idear prácticas efectivas en su contexto.

Movilizar para la mejora

Un segundo aspecto subyacente al concepto de calidad en la política pública alude a la idea de que los establecimientos pueden, con las orientaciones y apoyos adecuados, mejorar sus procesos de gestión y resultados educativos a partir de los cuales son evaluados en el contexto de la ley. Este aspecto, basado fuertemente en la confianza en que los establecimientos pueden mejorar, convive con la presión que genera en ellos un sistema de responsabilización con consecuencias y la alta visibilidad de los resultados de su desempeño.

La Agencia ha orientado sus esfuerzos a potenciar la capacidad de los establecimientos para generar procesos de mejora efectivos y sustentables, en concreto: a) ha buscado impulsar la capacidad de autoevaluación en las escuelas (a través de las visitas de evaluación y orientación del desempeño, el fomento del uso de la información para la mejora y el desarrollo de habilidades orientadas al uso de esta información); b) ha buscado balancear la evaluación a fin de combinar herramientas formativas y sumativas; y c) ha sido proactiva en socializar buenas prácticas con la idea de impulsar a los establecimientos a diseñar su propio plan de acción para la mejora.

Fomentar la capacidad de autoevaluación en los establecimientos

Con el fin de movilizar la mejora escolar, es necesario que el establecimiento reflexione constantemente, utilizando la información disponible, sobre el grado en que los procesos impulsados generan los resultados deseados, y evalúe si las decisiones tomadas en cuanto a procesos de gestión son efectivas.

La visita de evaluación y orientación del desempeño es una buena oportunidad para que los establecimientos con resultados más débiles mediten respecto de la efectividad de sus procesos. Ciertamente, uno de los objetivos de aquélla es que se puedan desarrollar habilidades de autoevaluación que permitan identificar fortalezas y debilidades para instaurar estrategias de mejora. Ello implica que el establecimiento entienda el estado de sus resultados, a fin de fijar metas y definir y evaluar acciones para lograrlas de la manera más efectiva.

La Ley sac considera central la información referida anteriormente y su uso por parte de los establecimientos: una herramienta clave al servicio de la mejora. En este sentido, el esfuerzo de la Agencia ha estado enfocado en entregar mejor información a los establecimientos, lo que ha requerido muchas veces desagregar los contenidos de los reportes y fomentar la instalación de nuevas capacidades para utilizarla.

En el Plan de Evaluaciones 2016-2020 —aprobado por el Consejo Nacional de Educación y actualmente en vigencia—, la cantidad de evaluaciones externas a las que están sometidas las escuelas fue revisada, disminuyendo grados y materias, de dieciocho evaluaciones censales anuales a nueve, en promedio. En este contexto, la Agencia logró entregar información más detallada a través de, por ejemplo, el reporte por eje en los resultados de Matemáticas y Ciencias, que ayuda al establecimiento a identificar sus fortalezas y debilidades en áreas específicas de cada asignatura. Además, desde 2016 se incluye información acerca de la brecha de género en el reporte dirigido a docentes y directores, ante la necesidad detectada de visibilizar esta problemática.9

Con la publicación de la Guía metodológica para el uso de datos, la Agencia (2018a) busca estimular capacidades en torno al proceso completo de análisis de información, modelo que parte de la fijación de metas, pasa por la recopilación e interpretación de datos, continúa con la toma de decisiones que derivan del análisis y culmina con la evaluación de la efectividad de tales decisiones respecto de la meta inicial. La guía se elaboró para ser trabajada por equipos de sostenedores, directivos y docentes, ilustrando de forma simple, a través de ejemplos concretos, los pasos a seguir para utilizar los datos internos y externos que recibe y genera la escuela. Estas orientaciones apoyan la definición de acciones del Plan de Mejoramiento en función del proyecto educativo.10 Cabe destacar que esta guía no sirve únicamente para metas de resultados educativos, también puede ser aplicada a objetivos relacionados con la gestión; es decir, constituye una herramienta útil para que en el establecimiento se pueda reflexionar en torno a la manera como los procesos se asocian con los resultados.

Balancear las oportunidades de evaluación

Diversos autores han señalado que las prácticas de evaluación formativa tienen un gran efecto en la mejora de los aprendizajes de los estudiantes, al aumentar su motivación y reducir las brechas (Dunn y Mulvenon, 2009; Black y Wiliam, 2006; Heritage, 2010). La Agencia entiende que las evaluaciones sumativas o del aprendizaje, como la prueba Simce, si bien son relevantes para la toma de decisiones, no tienen el mismo alcance y uso que las orientadas para el aprendizaje o con propósito formativo. A diferencia de las primeras, estas últimas proveen información oportuna respecto del desempeño de cada estudiante para que el docente pueda ajustar el proceso de enseñanza y aprendizaje y hacerlo más efectivo.

Dada esta evidencia, la Agencia ha trabajado en el fortalecimiento de las evaluaciones con propósito formativo en el sistema escolar, impulsando dos métodos: progresivo y formativo. Ambos complementan la información entregada por el Simce, de manera que se obtiene una variedad de enfoques y propósitos evaluativos.

Evaluación Progresiva pone a disposición de los establecimientos un instrumento para ser usado interna y voluntariamente, de manera que los docentes puedan obtener información oportuna, específica y pertinente respecto de los avances en el desarrollo de habilidades de Comprensión Lectora en estudiantes de segundo grado básico y de Matemáticas en séptimo básico. La herramienta recoge información en tres momentos del año escolar y tiene como principal propósito orientar, con evidencia, las decisiones pedagógicas para mejorar los aprendizajes de los estudiantes. Progresiva se basa en cuatro principios: alineamiento curricular,11 voluntariedad,12 flexibilidad,13 y colaboración.14 A diferencia de las pruebas estandarizadas, dicho instrumento está a disposición de los docentes y equipos directivos de las escuelas para que puedan revisar los textos y las preguntas con propósitos pedagógicos, y les sirva como modelo en las evaluaciones internas.

Los resultados de Progresiva son entregados de manera inmediata, con el fin de que las escuelas tomen decisiones y desarrollen rápidamente acciones para la mejora de los aprendizajes. Se reporta información por alumno para la habilidad evaluada (promedio y nivel según los estándares de aprendizaje definidos por el Ministerio de Educación); ello contribuye a vincular la evaluación y el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Asimismo, la Agencia define usos deseados y no deseados con la idea de fomentar la correcta interpretación y empleo de los resultados; también entrega sugerencias acerca de cómo desarrollar  las  habilidades evaluadas.15

Por otra parte, Evaluación Formativa busca facilitar el proceso que los docentes y estudiantes realizan para identificar qué deben aprender los alumnos, cuál es el estado de sus aprendizajes con relación a lo que deben lograr y cuáles son los pasos a seguir para cerrar la brecha. El proceso involucra recoger evidencia del aprendizaje de los estudiantes mientras aprenden y, con base en ella, retroalimentarlos; también se busca la retroalimentación del docente en su propia práctica.

La Agencia ha puesto a disposición de las escuelas un sitio web con recursos que permiten plantear metas de aprendizaje concretas, levantar evidencia e interpretarla, para finalmente apoyar el avance de los estudiantes. Asimismo, se han dispuesto herramientas para fortalecer el papel activo del estudiante en el proceso de aprendizaje, fomentando la autoevaluación y la evaluación entre pares. La institución ha trabajado con un grupo de escuelas a fin de promover este enfoque evaluativo; se han probado los recursos y recibido sugerencias respecto de los materiales utilizados y las necesidades particulares del contexto escolar. Ha sido como un laboratorio para mejorar los productos. También se han difundido videos con prácticas docentes que han servido como modelo de uso de las herramientas y se ha expresado la valoración tanto de directivos como de docentes acerca de la importancia de la evaluación formativa en su labor cotidiana.

Sistematización de buenas prácticas

Una tercera forma empleada por la Agencia para impulsar la mejora en los establecimientos educacionales ha sido la sistematización y difusión de buenas prácticas observadas en nuestras escuelas.

En primer lugar, se encuentran las visitas de aprendizaje realizadas a establecimientos que, considerando su contexto socioeconómico, presentan un alto desempeño.16 Éstas permiten, junto con los actores de la comunidad educativa, sistematizar prácticas que inciden directa o indirectamente en el desarrollo de los estudiantes y el mejoramiento institucional en ese contexto, de suerte que aportan alternativas reales para enfrentar los desafíos del desarrollo institucional y de los alumnos.

En la visita de aprendizaje, la comunidad recibe a un equipo de profesionales de la Agencia que interioriza su forma de trabajo y, en conjunto con la escuela, caracteriza una práctica que destaque por su relevancia educativa, institucionalización y sistematicidad. Se llevan a cabo reuniones, entrevistas, y observaciones de clases y de otras actividades propias de la escuela. Sobresalen, además, talleres donde los propios protagonistas problematizan y sistematizan la práctica.

En la sistematización de cada experiencia interesa rescatar sus sentidos, logros, el paso a paso de la interacción entre los participantes, la trayectoria, los facilitadores, y las formas de superar las dificultades y de asumir desafíos para asegurar su mejoramiento en el tiempo. Luego, se analizan grupos de experiencias donde se busca identificar elementos comunes, sin perder de vista lo singular de cada una. A través de dispositivos presenciales, digitales, audiovisuales e impresos, este trabajo se pone a disposición de las escuelas y de las instituciones del sac para inspirar procesos de mejoramiento que promuevan el análisis y la problematización sobre las temáticas abordadas y el diseño de nuevas alternativas contextualizadas (Agencia, 2016a; 2017).

En segundo lugar, se crea una agenda de estudios que recopilan buenas prácticas en el fomento de los indicadores de desempeño evaluados en el contexto de la Ley sac. En virtud de esta iniciativa, se han publicado estudios a propósito de la reducción de la brecha de género (Agencia, 2016b), la mejora del clima de convivencia escolar (Arón, 1917), y las claves para el mejoramiento educativo (Agencia, 2018b), entre otros.

Calidad con equidad

Un tercer punto central en el concepto de calidad que se lee en la política pública tiene que ver con la ponderación que para su logro se le atribuye a la equidad. La Ley sac adopta una postura compensatoria, en la medida en que la evaluación del desempeño educativo se realiza considerando el contexto socioeconómico de los estudiantes. El índice de resultados que da origen a la categoría de desempeño es ajustado —como se mencionó— según las características socioeconómicas de los alumnos atendidos por cada establecimiento. Este ajuste es una manera de resarcir las desventajas derivadas de la vulnerabilidad socioeconómica y responde a la necesidad de responsabilizar de manera justa a los establecimientos, en el entendido de que educar en contextos de vulnerabilidad es más desafiante y debe tomarse en cuenta a la hora de evaluar su desempeño.

La política pública en educación ha tenido importantes avances en el intento por mejorar las oportunidades de los estudiantes más vulnerables a través de iniciativas de tipo compensatorio, como la Ley de Subvención Escolar Preferencial. En esta línea, la categoría de desempeño se calcula con base en las condiciones contextuales, ajustando el índice de acuerdo con una serie de variables sociales y económicas.

Reflexiones finales

El sistema de evaluación chileno ha buscado ser más comprehensivo de los procesos educativos y sus resultados, y ha presentado importantes logros en este aspecto. Desde 2014, el sistema escolar del país cuenta con una evaluación de calidad más amplia, ya que no sólo considera los aprendizajes académicos de los estudiantes medidos a través de las pruebas Simce, sino que también incorpora aspectos de su formación y desarrollo no académicos, mismos que fueron señalados en el Sistema de Aseguramiento de la Calidad como relevantes para una formación integral, y que se plasman en los indicadores de desarrollo personal y social. Además, se avanza la mirada hacia el proceso que da origen a los resultados educativos, profundizando así en las dinámicas escolares que favorecen la calidad y equidad del sistema en su conjunto.

Como Agencia y como Sistema de Aseguramiento de la Calidad hemos apostado por ampliar la perspectiva de ésta, con foco en que cada colegio sea gestor, actor y protagonista de sus resultados. Este punto de vista implica poner atención a otros elementos de la formación de los estudiantes, como la experiencia escolar y la formación en habilidades socioemocionales que permiten empatizar con los demás y construir una sociedad verdaderamente cohesionada.

La tarea está en consolidar la escuela como un lugar seguro, donde se fomente el bienestar, el respeto y la valoración de la diversidad. Una escuela donde los estudiantes puedan aprender a aprender, generar espacios de convivencia y respeto, y ejercer sus derechos para la construcción de una sociedad más justa y tolerante: la democracia que queremos para este siglo XXI.

Referencias y notas

Agencia de Calidad de la Educación (2016). Marcha Blanca: estudio de percepciones, opiniones y actitudes de sostenedores, equipos directivos y docentes sobre el Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación (SAC). Santiago de Chile: Agencia de Calidad de la Educación. [Consulta: marzo de 2018].
Agencia de Calidad de la Educación (2016a). Se puede: diez experiencias de inclusión, desarrollo de habilidades y educación integral hoy. Santiago de Chile: Agencia de Calidad de la Educación. [Consulta: marzo de 2018].
Agencia de Calidad de la Educación (2016b). Buenas prácticas en la reducción de las brechas de género en resultados Simce. Santiago de Chile: Agencia de Calidad de la Educación. [Consulta: marzo de 2018].
Agencia de Calidad de la Educación (2017). Se puede: doce prácticas de aula, desarrollo profesional docente y liderazgo pedagógico. Santiago de Chile: Agencia de Calidad de la Educación. [Consulta: marzo de 2018].
Agencia de Calidad de la Educación (2018). Tarea de todos: hacia una visión compartida de la calidad de la educación. Santiago de Chile: Agencia de Calidad de la Educación. [Consulta: marzo de 2018].
Agencia de Calidad de la Educación (2018a). Guía metodológica para el uso de datos. Santiago de Chile: Agencia de Calidad de la Educación. [Consulta: marzo de 2018].
Agencia de Calidad de la Educación (2018b). Claves para el mejoramiento escolar. Santiago de Chile: Agencia de Calidad de la Educación. [Consulta: marzo de 2018].
Arón, Ana María, Neva Milicic, Magdalena Sánchez y Joaquín Subercaseaux (2017). Construyendo juntos: claves para la convivencia escolar. Santiago de Chile: Agencia de Calidad de la Educación. [Consulta: marzo de 2018]. 
Black, Paul y Dylan Wiliam (2006). Inside the Black Box: Raising Standards Through Classroom Assessment. Londres: King’s College London.
Dunn, Karee y Sean Mulvenon (2009). “A Critical Review of Research on Formative Assessment: The Limited Scientific Evidence of the Impact of Formative Assessment in Education”. Practical Assessment, Research & Evaluation 14 (7): 1-11.
Heritage, Margaret (2010). Formative Assessment: Making It Happen in the Classroom. Thousand Oaks: Corwin Press.
UNESCO (2015). Educación 2030. Declaración de Incheon y Marco de Acción para la realización del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4. [Consulta: marzo de 2018].

1 Este Sistema se creó a partir de la Ley General de Educación del año 2009 (N°20370 LEGE) en la Ley N°20 529.
2 Además, se creó la Superintendencia de Educación y, con nuevas funciones, el Consejo Superior de Educación se convirtió en Consejo Nacional de Educación. Dichas instituciones se sumaron al Ministerio de Educación. Las instituciones del sac se coordinan para fortalecer la mejora educativa en las escuelas y generar equilibrio entre la autonomía de los sostenedores, la fiscalización para el resguardo de los derechos de los actores del sistema escolar, la evaluación educativa, la entrega de orientación y apoyo a los colegios, y la exigencia en la rendición de cuentas a los propios establecimientos.
3 En la cual se incluye un listado de los 30 establecimientos más cercanos clasificados en una categoría de desempeño superior.
4 El cierre del establecimiento se hace efectivo cuando éste ha sido clasificado en categoría insuficiente durante cinco años consecutivos, o seis en caso de que haya presentado alguna mejora significativa de sus resultados en el periodo.
5 Lenguaje y Comunicación (comprensión de lectura y escritura), Matemáticas, Ciencias Naturales, Historia, Geografía y Ciencias Sociales. Se aplica a estudiantes de cuarto, sexto y octavo grados básico y II medio.
6 Actualmente estas pruebas evalúan Lectura en segundo básico; Inglés en III medio; y Formación Ciudadana y Educación Física en 8º básico. El plan de evaluación contempla, además, una prueba de competencias genéricas en educación media técnico profesional, que se aplicará a IV medio en 2020. Del mismo modo, el plan de evaluación considera la aplicación de los estudios internacionales Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés), Estudio Internacional de Tendencias en Matemática y Ciencias (TIMSS, por sus siglas en inglés), Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE), Estudio Internacional de Alfabetización Computacional y Manejo de Información (ICILS, por sus siglas en inglés) y Estudio Internacional del Progreso en Competencia Lectora (PIRLS, por sus siglas en inglés), que tienen como propósito monitorear los aprendizajes de los estudiantes y obtener información comparable con los resultados de otros países.
7 El libro Tarea de todos: hacia una visión compartida de la calidad de la educación, publicado por la Agencia de Calidad de la Educación, recopila una serie de estudios orientados a profundizar en el concepto de calidad en los distintos niveles educativos (Agencia, 2018).
8 Véase al respecto el estudio sobre la Marcha Blanca del sac, donde se observa que la mayoría de los encuestados está de acuerdo o muy de acuerdo con la inclusión de los aspectos no académicos en el cálculo de la categoría de desempeño (Agencia, 2016).
9 La Agencia llevó a cabo un estudio cuyo objetivo fue relevar las buenas prácticas para la reducción de la brecha de género. Uno de los hallazgos más relevantes fue la aproblematicidad del tema. En efecto, las diferencias de género en los aprendizajes y las prácticas asociadas son altamente invisibles para el establecimiento, lo que generó la necesidad, en primer lugar, de visibilizar la problemática.
10 En términos operativos, la Agencia pone a disposición de la escuela un set de trabajo que contiene un documento con el marco conceptual de la guía.
11 Las pruebas administradas en el contexto de Progresiva evalúan los objetivos de aprendizaje de las bases curriculares y sus resultados se entregan en función de los estándares nacionales de aprendizaje.
12 Cada recinto puede decidir libremente si Progresiva puede fomentar, considerando los proyectos y programas ya implementados, la apropiación conceptual y práctica por parte de los equipos profesionales de la escuela. Alrededor de 70% de éstas se ha inscrito voluntariamente, representando a más de 84% de los estudiantes matriculados en segundo básico.
13 Las escuelas tienen la posibilidad de elegir si aplican la evaluación en el computador o en papel y lápiz, considerando sus condiciones y las características de los alumnos.
14 El modelo de Progresiva sugiere reflexionar en torno a los datos de manera colaborativa entre los docentes, el equipo directivo y los padres y apoderados. La comunidad educativa puede disponer de las herramientas que entrega la Agencia y tomar decisiones sobre cómo y cuándo aplicar la evaluación (dentro de un rango temporal establecido), analizar los resultados y utilizar las orientaciones para instrumentar acciones de mejora.
15 Progresiva está diseñada para entregar información de uso pedagógico a profesores y directivos. Se espera que, en conjunto, analicen los resultados y puedan definir las acciones de mejora. Se explicita que la información no debe ser utilizada para rendición de cuentas, calificación de los estudiantes, evaluación a docentes o comparación de cursos que hayan rendido esta evaluación.
16 De acuerdo con el marco legal, la Agencia de Calidad de la Educación invita a participar en las visitas de aprendizaje a establecimientos de alto desempeño. Se priorizan comunidades que presenten población escolar heterogénea, de mayor vulnerabilidad o que avancen en estrategias inclusivas; que presenten logros en los desarrollos personal y social, trayectoria de mejoramiento en resultados de aprendizaje, estrategias innovadoras para su contexto, y con disposición a compartir su experiencia.

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