El territorio: estructura funcional de las evaluaciones para innovar desde el PMP SNEE 2016-2020

A propósito de los 32 Programas Estatales de Evaluación y Mejora Educativa (PEEME) del Programa de Mediano Plazo del Sistema Nacional de Evaluación Educativa 2016-2020, Carmen Reyes y Enrique Muñoz Goncen, especialistas en Sistemas de Información Geográfica y Geomática, explican cómo innovar las políticas educativas a partir de la geografía y el territorio.

Regularmente se hablaba del territorio sin hacerlo explícito, dice María del Carmen Reyes Guerrero, titular de la Unidad de Información y Fomento a la Cultura de la Evaluación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), por ejemplo, en mapas. Una de mis líneas de investigación es la cibercartografía, que es un cambio de paradigma. Propone pasar de un mapa tradicional a uno mucho más elaborado que te permita comunicar mejor el espacio. Aquí debemos añadir que el contexto es uno de los temas de interés para el inee, porque toda escuela está en contexto.

Reyes Guerrero abordó este tema por primera vez en la década de los años setenta, en la Secretaría de Educación Pública (sep), al enfrentar el reto de elaborar un sistema para el área de Planeación que permitiera entender dónde sucedían los procesos educativos y la evaluación misma. Este trabajo fue pionero a nivel mundial. En esa época, el sistema funcionaba a nivel municipal, pues a nivel local no se contaba con la tecnología adecuada. Se generaban expresiones cartográficas, mapas sencillos en donde se plasmaban indicadores en términos de planeación educativa para la elaboración de política. Con el paso de los años, eso se fue desdibujando. Continuó en el Centro de Procesamiento Arturo Rosenblueth, en donde se rediseñó a nivel de localidad.

La funcionaria puntualiza:

—Cuando hicimos este trabajo en 1975, fuimos muy innovadores. Especialistas canadienses dijeron: “Es la primera vez que vemos un sistema de información geográfica que realmente funcione”. Hoy, después de tantos años, me parece fundamental para la educación.

 

Para desglosar la importancia del contexto, Reyes Guerrero explica:

—En la educación, conocer dónde se lleva a cabo el proceso de aprendizaje es importante; puede ser en casa, en la escuela, en un museo o en cualquier ámbito. Ahora estamos más centrados en la escuela porque es donde se da sistemáticamente. Pero dicho proceso debe ser observado en términos del territorio, entendido más allá de la parte física que nos enseñan en el aula: dónde están los volcanes y los ríos, o los nombres de los estados. La geografía moderna abarca más. Por ejemplo, nosotros hemos abordado mucho dónde y cómo emergen los espacios construidos, cómo se organizan y se expresan ahí los fenómenos sociales, culturales, físicos, políticos, de todo tipo. Esto incluye el ámbito educativo, por supuesto. Ese dónde, esa dimensión espacial, es lo que caracteriza a la geografía moderna. Ahora bien, el espacio se puede expresar de muy distintas maneras, por medio de narrativas, videos, fotografías, imágenes o mapas que incorporan modelos epistemológicos.

La especialista describe cómo estas herramientas pueden ser parte del diseño de la política pública en ramas como la comunicación:

—El territorio lo comunicas narrativamente a través de la tecnología. Muchos lo hacen por medio de Waze, Google Maps o cualquier otro recurso. En México, la tecnología nos ha ayudado a acercar el espacio a las personas. Antes se hacía de manera implícita; ahora se hace explícito. Te decían cómo llegar de tu casa al trabajo, y lo explicaban por medio de hitos: “Te vas a encontrar tal tienda o tal edificio”. Ahora no, ahora lo ves de manera evidente y a veces con imágenes de satélite o mapas digitales. La gente lo piensa. Cuando dices Chihuahua, inmediatamente el marco cognitivo de las personas se traslada, y son conscientes de que no es lo mismo ir a San Cristóbal de las Casas que a Monterrey, pero no lo están haciendo de manera explícita. En la medida en que lo hacemos manifiesto por medio de mapas, ese proceso se convierte en un instrumento para comunicar, porque la comunicación visual es un elemento central.

Al acotar que este proceso también funciona para analizar y modelar el espacio, Reyes Guerrero se enfoca en los flujos educativos:

—Existen escuelas primarias, y en ellas hay egresados. ¿Dónde puedo localizar de manera óptima una secundaria que dé respuesta a ese flujo de estudiantes de primaria que va a egresar? Si las familias o los funcionarios de las comunidades dicen: “Necesito una escuela secundaria en tal localidad”, ¿cómo les respondes sí o no? Es necesario tener elementos analíticos. Ésa es otra parte fundamental para el proceso de educación.

Para abundar en la importancia del dónde como elemento esencial, la titular de la Unidad de Información y Fomento a la Cultura de la Evaluación amplía su explicación:

—Si yo te preguntara, por ejemplo, en cuanto al bienestar social y salud, ¿cuál es el hospital que te queda más cerca? Estás pensando siempre en el dónde. Lo mismo con la vivienda: ¿dónde voy a vivir?, ¿dónde voy a trabajar? Ahora, el nuevo enfoque de las escuelas anglosajona y escandinava nos da muchos elementos de análisis para responder de manera más sistemática. El territorio permite la convergencia de diferentes enfoques epistemológicos. En términos de acción y política pública, si colocas un mapa, puedes localizar dónde se está teniendo impacto. El territorio se vuelve un lugar común para que todo converja tanto a nivel empírico como a nivel teórico.

 

Ubicar la mirada para tomar decisiones

Carmen Reyes Guerrero, quien obtuvo el Samuel Gill Gamble Award for Cartography en 1993, explica el proceso para el uso de mapas en la política pública:

—Lo primero que se hace es inventariar, modelado de riesgos y aspectos. Eso se aplica ya en la industria petrolera, ya en el sistema electoral. Por ejemplo, a principios de los años noventa participé en la redistritación electoral. Incorporamos el análisis espacial y territorial para dibujar los distritos. Les dije: “La forma moderna es por medio de modelos matemáticos y sistemas de información”, y entonces la redistritación en esa época se hizo con análisis espacial y pasó por el Congreso por unanimidad. Todos los partidos políticos estuvieron de acuerdo. En educación, el diseño de la política pública necesariamente tiene que voltear a ver al territorio. Claro, se puede hacer una abstracción y ver a  la escuela solamente; pero ya en el proceso de las políticas públicas, necesariamente hay que observar el territorio, pues hablamos de regiones intuitivamente, mas no lo hemos visto en blanco y negro.

En el contexto del Programa de Mediano Plazo del Sistema Nacional de Evaluación Educativa (PMP SNEE) 2016-2020, Reyes Guerrero señala cómo ver el territorio educativo de México:

—El camino no es trivial. Tiene que haber un encuentro natural entre lo que conocemos, las experiencias empíricas que existen y el marco epistemológico. Para lograr este acercamiento, diseñamos una metodología. Es una respuesta que nos va a llevar a un punto de convergencia, a la necesidad de conocernos y de tener un lenguaje común desde nuestros modelos de conocimiento, a empezar a trazar los puentes para que juntos construyamos eso que llaman mapa de ruta. Esto con la intención de que tenga sentido cuando lo acerquemos a la gente que hace la política pública en los estados. Es una construcción de conocimiento colaborativa que juega un papel fundamental en el proceso de lograr que la evaluación llegue al diseño de la política pública, al aula, a la escuela propiamente o a las zonas escolares, tomando diferentes escalas y elementos. Pero es un proceso esencialmente metodológico. Existe una correlación espacial de muchos de los fenómenos que estamos viendo en el proceso educativo, al igual que una transferencia de tipo cultural, de prácticas y de usos o de apropiación de tecnologías, también en la parte de docencia y aprendizaje.

Por su parte, Enrique Muñoz, quien tiene más de 15 años de experiencia en la aplicación de la Geomática en procesos de elaboración de política pública y en asesoría de análisis territorial, aborda las dos dimensiones del territorio:

—El concepto mismo de territorio contempla las dimensiones espacial y temporal, que son coherentes en todos los sentidos. Si decimos territorio, también estamos hablando de tiempo, pues representa una historia que ha tenido sentido en diferentes épocas, para diversas políticas educativas, y que ha tomado distintas configuraciones. Por igual, la política pública se comporta de manera diferente en el tiempo y obedece a muchos factores que involucran este concepto. El reto es hacerlo explícito, construirlo de manera colaborativa entre nosotros.

—Primero, haremos un plan de trabajo juntos en torno al PMP SNEE; después, hacia cada uno de los actores de los estados que están diseñando las políticas públicas Y, por supuesto, en lo federal —completa Carmen—. Hay que establecer conversaciones que permitan acercar los instrumentos necesarios para dialogar, por ejemplo, sobre las brechas educativas que cada entidad encuentra y en torno a las cuales se deben construir puentes.

Para pasar de la teoría a la práctica frente al diseño de los programas, es necesario tener clara la información que necesitan los operadores en las entidades. La especialista, doctora Ph. D. en Sistemas de Información Geográfica por la Universidad Simon Fraser de Canadá, explica:

—Primero, tenemos que trabajar con quienes desarrollaron en el INEE el modelo y la metodología para la generación de los Programas Estatales de Evaluación y Mejora Educativa (PEEME). Tendríamos que entrelazar las metodologías. La mayor parte de la gente tiene cognitivamente construida la noción de espacio, entonces, pueden organizarse talleres e iniciar diálogos y discusiones. Cuando los grupos conversan para diseñar alguna política y se coloca un mapa, las personas se reconocen, empiezan a encontrarse y a reflexionar acerca de elementos que les son relevantes. Se trata de incorporar los elementos espaciales, pero de manera muy natural, sin grandes conferencias teóricas. Se pueden inducir reflexiones más analíticas para hacer trabajo empírico conjunto. Eso puede suceder con los peeme y con las directrices que emite el inee, entre algunos otros elementos.

Interviene Enrique, quien ha sido investigador en Geomática y Política Pública en el Centro de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (conacyt):

—A veces, cuando se piensa en infraestructura y políticas públicas, por ejemplo, se pueden encontrar conflictos: “Yo necesito construir una escuela, pero la conservación no me lo permite”. Entonces, para la aplicación de la directriz, el análisis del territorio ofrecerá dimensiones o elementos que no fueron pensados durante el diseño. En el caso del pmp snee, ya está previsto un sistema, una plataforma de gestión territorial, que implica una regionalización explícita para propósitos de evaluación educativa.

 

En cuanto a los factores políticos sobre la dimensión espacial, como ocurre con las zonas escolares, Enrique explica:

—Es muy curioso porque te dicen: “Esta escuela pertenece a la Zona 1, esta otra pertenece a la Zona 2”, pero al analizar, notas que aquélla que está a 200 metros, después de cinco zonas, también es de la Zona 1. El criterio de funcionalidad o contigüidad espacial se rompe. Funciona más por el etiquetado de una autoridad que gestiona esa escuela y no por un límite propiamente definido como una jurisdicción administrativa o una división política. El mapa de zonas escolares sigue estando en la cabeza de la gente, pero no ha llegado a ser un instrumento en términos territoriales. Tendrá que darse esa convención de actores para decir: “Sí, de esta calle para allá es tal zona”.

—Se trata —dice Carmen— de discutir, en torno a un mapa, cómo voy a regionalizar el país, por ejemplo. Cada uno expone su reflexión y, al escuchar a otros expertos, va transformando su propio criterio, hasta que se llega a un consenso alrededor de un elemento espacial. Se puede ver el territorio con la dimensión lingüística o poblacional o demográfica o medioambiental o educativa, dependiendo de lo que cada uno hace en su propio escenario. Puedes hacer preguntas de rezago escolar: ¿dónde consideras tú que va a haber mayor rezago en el país dentro de diez años? Y con la experiencia y el conocimiento de todos, tomas decisiones.

En política pública esto es fabuloso, dice Enrique. Hicimos algo muy parecido para la Unidad de Desarrollo Regional de la Secretaría de Desarrollo Social, antes en Presidencia. Se convocó a las secretarías de Estado y fueron representantes de cada una para definir los proyectos estratégicos a 2020. Del ejercicio no salió una solución, porque había intereses encontrados, pero permitió que todos identificaran dónde estaban las prioridades de los otros.

—Además, hoy es posible la cibercartografía que utiliza la tecnología, la música, los videos y las narrativas —dice Carmen—. Te introduce en el territorio. La gente se mete en esa realidad y empieza a elaborar contigo. Es muy interesante porque en ese nuevo paradigma puedes incorporar narrativas en donde el espacio está de alguna manera asociado. En inglés le dicen storytelling, pero para nosotros es una narrativa espacial.

No es nada más tener el mapa siempre enfrente, comenta Enrique, sino las expresiones espaciales que evocan un lugar sin necesidad de que veas una división política que a veces resulta tediosa y aburrida; estás compartiendo el territorio. Yo, cuando miro la caja de los peeme, por ejemplo, pienso: “Qué impresión, toda la complejidad que guardan estos contenidos”. Me parecen puertas hacia las realidades de cada una de las 32 entidades”. En la lectura, uno va teniendo conciencia de que está dentro de Tamaulipas. Estoy acercándome a ese contexto territorial, me transmite toda la complejidad que ellos viven actualmente. Entonces, ¿cómo acercar ese tipo de elementos de dicho territorio con el fin de que fortalezca mi PEEME?

La pregunta de Enrique lleva necesariamente a otra: ¿cómo usar este conocimiento para el fortalecimiento de las políticas públicas? Carmen Reyes, quien durante más de cuarenta años ha trabajado en diferentes áreas del Análisis Espacial, la Geomática y las Ciencias de Información Geográfica, responde:

—Viendo a la Unidad y un poquito más allá de ella. Tenemos indicadores, estadísticas y evaluaciones. Evidentemente, hay un proceso de integración que es bastante complejo. Tienes que hacer análisis y modelado. Eso producirá conocimiento e innovación y te permitirá generar un impacto como el que apreciamos en las directrices y la política pública. Porque es por medio del conocimiento y la innovación que se logran diálogos con los actores políticos, pues deben empatarse los modelos epistemológicos.

Por eso son tan importantes para nosotros la investigación, la gestión del conocimiento dentro de la Institución y la innovación para tener impacto. Después, también puede haber un proceso de comunicación. El conocimiento y la innovación podrían convertirse en el motor de la Institución.

Entrevista: Laura Athié

Programa de Mediano Plazo del Sistema Nacional de Evaluación Educativa 2016-2020

Sistema Integral de Resultados de las Evaluaciones

 

 

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